Varices esofágicas: diagnóstico, tratamiento y pronóstico

Diagnóstico de hemorragia por varices esofágicas

Además de un examen físico y la observación de los síntomas, el médico puede realizar una o varias de las siguientes pruebas para el diagnóstico de las varices esofágicas:

 

Tratamiento para las varices esofágicas

El objetivo principal en el tratamiento de varices esofágicas es prevenir el sangrado. Las varices esofágicas sangrantes son potencialmente letales.
Ante una hemorragia, existen varios tratamientos disponibles para tratar de detenerla.
El tratamiento para disminuir la presión arterial en la vena puede reducir el riesgo de sangrado por varices esofágicas.

Entre los posibles tratamientos se encuentran:

Medicamentos para reducir la presión en la vena porta

BetabloqueantesLos medicamentos llamados betabloqueantes pueden ayudar a reducir la presión sanguínea en la vena porta, disminuyendo el riesgo de hemorragia. Entre estos fármacos se encuentran el propanolol (Inderal) y el nadolol (Corgard).
El tratamiento quirúrgico con ligadura endoscópica de las varices sirve para bloquear la hemorragia de las venas.
Si las varices esofágicas presentan un alto riesgo de sangrado, el médico puede recomendar un procedimiento denominado ligadura con banda elástica.
Con ayuda de un endoscopio, el médico envuelve y aprieta las varices con una banda elástica que “estrangula” las venas para que no puedan sangrar. La ligadura con banda elástica presenta un riesgo reducido de complicaciones como las cicatrices en el esófago.

Tratamientos para detener la hemorragia
La hemorragia por varices es peligrosa para la vida y requiere un tratamiento inmediato.
Para detener la hemorragia se pueden llevar a cabo diferentes tratamientos:

Utilizar bandas elásticas para detener el sangrado de las venas.
Medicamentos para ralentizar el flujo de sangre en la vena porta.
Los fármacos pueden reducir la circulación sanguínea de los órganos internos a la vena porta, reduciendo la presión en la vena. El fármaco denominado octreotida (Sandostatin) se utiliza a menudo junto a un procedimiento endoscópico para el tratamiento de la hemorragia por varices esofágicas.
Por lo general, el medicamento se debe administrar con normalidad hasta cinco días después de un episodio de sangrado.

Desviación de la circulación sanguínea de la vena
El médico puede recomendar un procedimiento denominado derivación portosistémica intrahepática transyugular (TIPS).
Con ayuda de un catéter se introduce un stent (tubo pequeño) entre la vena porta y la vena hepática para llevar la sangre desde el hígado hasta el corazón.

Con la creación de un trayecto adicional para la sangre, la derivación:

  • Reduce la presión en la vena porta
  • A menudo, se consigue detener el sangrado de las varices esofágicas

El TIPS puede provocar una serie de complicaciones graves, incluyendo insuficiencia hepática y confusión mental que puede desarrollarse cuando las toxinas, que deberían filtrarse por el hígado, pasan a través de la derivación directamente al flujo sanguíneo.

La derivación portosistémica intrahepática transyugular se utiliza principalmente cuando fallan los otros tratamientos o como medida temporal para las personas que esperan un trasplante de hígado.

Trasplante de hígado
El trasplante de hígado es una opción para las personas con enfermedades graves del hígado o aquellas que sufren hemorragias recurrentes por varices esofágicas.

Aunque el trasplante de hígado suele tener éxito, el número de personas en espera de un trasplante es mayor que el de órganos disponibles.

Recaída
El sangrado se produce en la mayoría de las personas con hemorragia por varices esofágicas. La ligadura con banda elástica y los betabloqueantes son los tratamientos recomendados para ayudar a la prevención de una nueva hemorragia.

¿Se puede prevenir la hemorragia por varices?
Tratar la causa subyacente de la hemorragia por varices puede ayudar a prevenir su recurrencia y tratar la enfermedad del hígado que puede impedir su desarrollo. Algunos fármacos, como los betabloqueantes, pueden disminuir la presión portal elevada y reducir el riesgo de hemorragia.

 

Pronóstico para pacientes con varices esofágicas

Los pacientes que ya han padecido una hemorragia tienen una probabilidad del 70% de sufrir otro episodio de sangrado.
Aproximadamente un tercio de las recaídas es mortal.
El riesgo de muerte es mayor durante los primeros días después del episodio de sangrado y disminuye lentamente durante las seis primeras semanas.
Entre los trastornos asociados se encuentran los renales, respiratorios, cardiovasculares e inmunitarios, que provocan el 50-60% de la mortalidad en pacientes con varices esofágicas.

 

Prevención de las varices esofágicas

En la actualidad, ningún tratamiento puede prevenir el desarrollo de varices esofágicas para las personas con cirrosis. Aunque los betabloqueantes son eficaces en la prevención de hemorragias en muchas personas con varices esofágicas, no impiden la formación de nuevas varices.

Las personas que padecen una enfermedad hepática deben preguntarle al médico cuáles son las estrategias utilizadas para evitar complicaciones.

Entre los remedios que pueden ayudar a mantener la salud del hígado se encuentran:

  • No beber alcohol. Las personas con trastornos hepáticos deben dejar de tomar bebidas alcohólicas, ya que el alcohol es absorbido por el hígado. El consumo de alcohol puede dañar un hígado ya vulnerable.
  • Llevar una dieta saludable. Optar por una dieta vegetal rica en frutas y verduras. Seleccionar cereales integrales y fuentes de proteínas magras. Reducir el consumo de alimentos grasos y fritos.
  • Mantener un peso saludable. El exceso de grasa corporal puede dañar el hígado. La obesidad se asocia con un mayor riesgo de complicaciones de cirrosis. Las personas obesas o con sobrepeso deben perder peso.
  • Utilizar productos químicos con moderación y cuidado. Seguir las instrucciones de los productos químicos de uso doméstico, tales como líquidos para la limpieza del hogar y spray para los insectos.
  • Si se trabaja con productos químicos, seguir todas las precauciones de seguridad. El hígado elimina las toxinas del cuerpo, por lo que es importante limitar la cantidad de toxinas que serán elaboradas.
  • Reducir el riesgo de hepatitis. Compartir agujas y mantener relaciones sexuales sin protección aumenta el riesgo de contraer hepatitis B y C.
    Se debe proteger el cuerpo dejando de tener relaciones sexuales y, en todo caso, emplear preservativo. Consulte a su médico si necesita vacunarse contra la hepatitis A y B.

 

Varices esofágicas: causas, clasificación y síntomas