Fractura del cúbito

La fractura del cúbito es la lesión de uno de los huesos largos del antebrazo, es el hueso más cercano al cuerpo si se tiene la palma de la mano hacia arriba.

El antebrazo se compone de dos huesos: el radio y el cúbito.

El cúbito forma una articulación con el húmero a nivel del codo, en cambio a nivel de la muñeca forma ocho articulaciones con los pequeños huesos del carpo.

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En caso de traumatismos accidentales, tales como una caída aterrizando con las manos abiertas y con el codo extendido, la fuerza del impacto afecta el cúbito.

Si la fuerza descargada es mayor de la resistencia elástica del hueso, puede ocurrir una fractura.

La fractura del cúbito se aprecia con frecuencia en las personas mayores, pero también puede ocurrir a pacientes más jóvenes.

A menudo se aprecian otras lesiones con esta fractura:

  • Distorsión o dislocación de la muñeca y del codo;
  • Fractura de Colles;
  • Otras lesiones en los huesos de la mano, de la muñeca o del antebrazo.

 

Las fracturas del cúbito pueden variar según:

  • La posición;
  • La gravedad;
  • El tipo de fractura (por avulsión, por estrés, de apófisis coronoides, del olécranon, desplazada, incompleta, conminuta, etc.).

 

Clasificación de las fracturas del cúbito

 

Fractura estable:

  • Si los fragmentos del hueso se desplazan menos de un 30% la fractura es estable;
  • Fractura de tallo verde: el periostio y la corteza entre los huesos permanecen intactos y hacen falta para bloquear la rotación.

 

Fractura inestable:

  • Si los fragmentos del hueso se desplazan más de un 30% o el ángulo que forman es superior a 10°-15° grados;
  • En caso de fractura muy desplazada, o con lesión de la corteza entre los huesos;
  • Posibles lesiones asociadas: fractura de la cabeza del radio o dislocación de codo.

 

Causas de la fractura del cúbito

 

Normalmente las causas de la lesión pueden ser:

  • Un traumatismo muy fuerte que afecta el hueso durante un accidente de coche;
  • Un golpe directo;
  • Una caída;
  • Un traumatismo deportivo.

El antebrazo duele, se hincha y puede haber una deformidad.

Además, puede apreciarse la lesión o la distensión de un nervio que provoca:

  • Parestesia (pérdida de sensibilidad);
  • Parálisis;
  • Perdida de funcionalidad del miembro.

Hace falta tener cuidado de no mover el antebrazo con frecuencia porque pueden tener origen otras lesiones en los tejidos blandos.

 

La presencia de heridas abiertas puede aumentar el riesgo de infecciones peligrosas.

 

En caso de fractura hace falta realizar dentro de muy poco tiempo una radiografía del antebrazo, de la muñeca y del codo con proyecciones anteroposteriores y laterales.

Las fracturas desplazadas representan las lesiones más frecuentes en los adultos.

En estos casos hace falta la cirugía con fijación interna o clavo endomedular.

Se puede intentar una reducción cerrada si los nervios y los vasos sanguíneos no parecen comprometidos.

 

Fracturas del cúbito en los niños

 

Las fracturas en los niños pueden ser completas o incompletas (de tallo verde).

La fractura de tallo verde implica que el hueso está lesionado, pero el periostio (corteza externa) está intacto.

La fractura completa puede ser desplazada, no desplazada o conminuta.

La fractura del tercio proximal (codo) ocurre relativamente con poca frecuencia.

La fractura del tercio medio (parte central del antebrazo) ocurre en alrededor del 20% de los casos, en cambio la del tercio distal (muñeca) representa alrededor del 75%.

 

Normalmente la fractura se debe a una caída con el brazo extendido.

Rara vez se debe a un traumatismo directo en el antebrazo.

En el antebrazo se aprecian enrojecimiento, hinchazón y deformidad en la parte fracturada.

 

Al contrario que los adultos, en los niños muchas fracturas del antebrazo se pueden tratar con reducción cerrada.

Después de la reducción, se tienen que controlar la pronación y la supinación del antebrazo y se tiene que aplicar una escayola.

La cirugía consiste en una reducción abierta con placas y clavo endomedular, según el grado de deformidad del segmento óseo.

 

Signos y síntomas de la fractura del cúbito

 

Los pacientes con fractura de tallo verde presentan:

  • Dolor;
  • Hinchazón;
  • Rigidez focal;
  • Abrasiones en la zona de la lesión.

Los pacientes que paceden de fractura de Monteggia presentan:

  • Hinchazón;
  • Deformidad;
  • Crujidos;
  • Dolor solo durante algunos movimientos, tales como la supinación y la pronación.

Puesto que la lesión del nervio interóseo posterior o radial es relativamente frecuente, es esencial realizar un examen neurovascular.

En todas las fracturas del cúbito en los adultos, los síntomas son:

  • Dolor;
  • Hinchazón;
  • Limitación del movimiento;
  • Enrojecimiento;
  • Crujido durante los movimientos de codo y muñeca.

 

Diagnóstico de la fractura del cúbito

 

La radiografía es el examen aconsejado para el diagnóstico.

Las radiografías pueden detectar si el hueso está lesionado y si los fragmentos se han desplazado.

Los rayos X pueden ser útiles para ver cuántos fragmentos del hueso se encuentran dentro del brazo.

En caso de fractura del cúbito hace falta realizar radiografías en el codo, en el antebrazo y en la muñeca, con proyecciones anteroposteriores, laterales y oblicuas.

De esta manera también es posible establecer si hay otras lesiones en los huesos, por ejemplo en el radio.

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Escayola para estabilizar la fractura del cúbito

Tratamiento para la fractura del cúbito

 

El tratamiento de las fracturas se basa en un principio esencial: se tienen que volver a colocar los fragmentos de la fractura en posición correcta y se tienen que estabilizar con una escayola o con la cirugía.

De esta manera los fragmentos no se pueden desplazar hasta que el hueso no sane de forma completa.

 

Si los huesos no están alineados correctamente, pueden surgir problemas en el futuro, los movimientos de la muñeca y del codo pueden permanecer limitados.

En la mayoría de los casos de fractura desplazada del antebrazo hace falta la cirugía para garantizar que los huesos se puedan estabilizar y alinear durante la recuperación.

 

Si la fractura no es desplazada (los fragmentos del hueso no se han desplazado) es suficiente inmovilizar el miembro superior con una escayola durante alrededor de 30 días.

 

Tratamiento inmediato para la fractura del cúbito

 

En urgencias el médico puede tratar de volver a alinear los huesos, dependiendo del desplazamiento de los fragmentos. El término técnico para describir este procedimiento es “reducción de la fractura”.

No se trata de una cirugía, sino que es una manipulación. Se puede reducir el dolor con algunos medicamentos analgésicos o antiinflamatorios.

Posteriormente, el médico aplica un cabestrillo (algo parecido a una escayola) en el antebrazo para sostener el brazo y mantenerlo en la posición correcta.

Al contrario que una escayola completa, el cabestrillo se puede ajustar.

 

Es muy importante impedir que un hueso lesionado se mueva.

Mover un hueso fracturado puede perjudicar los vasos sanguíneos, los nervios y los otros tejidos que se encuentran alrededor del hueso.

El tratamiento inmediato prevé la aplicación de hielo para favorecer la reducción de la hinchazón y del dolor.

 

Tratamiento sin cirugía para la fractura del cúbito

 

Si el hueso está lesionado, pero la fractura no es desplazada, es posible tratar la fractura con una escayola o una órtesis.

 

Este tratamiento está indicado para las fracturas del antebrazo que tienen un ángulo menor de 10°-15° grados y más del 50-75% de contacto entre los fragmentos óseos;

Hace falta aplicar la escayola o la órtesis en el antebrazo de manera correcta para impedir el movimiento de la muñeca y del codo;

 

El médico tiene que controlar con cuidado la evolución de la fractura realizando radiografías con frecuencia.

Si la fractura vuelve a no estar alineada, puede hacer falta la cirugía para soldar los fragmentos.

 

Cirugía para la fractura del cúbito

 

Cuando los dos huesos del antebrazo están lesionados, o si han atravesado la piel (fractura abierta), normalmente hace falta la cirugía.

Debido al riesgo de infecciones, las fracturas abiertas se tienen que tratar de inmediato.

Por lo general, el médico administra los antibióticos por vía intravenosa en urgencias, y si hace falta se puede repetir la vacuna contra el tétanos.

Durante la cirugía, se tienen que limpiar cuidadosamente los cortes que se deben al accidente. En general, durante la cirugía se fijan los huesos lesionados.

 

Si la piel alrededor de la fractura no está lesionada, el médico puede esperar que la hinchazón se reduzca antes de proceder con la cirugía.

Se puede reducir la hinchazón manteniendo el brazo inmovilizado y levantado durante muchos días.

 

Reducción abierta y fijación interna con placas y tornillos para la fractura del cúbito

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Radiografía de una fractura de radio y cúbito después de la cirugía con placa y tornillos

La reducción abierta es el tipo más frecuente de cirugía para las fracturas del antebrazo.

Durante este tratamiento, se vuelven a colocar los fragmentos óseos en su posición normal (reducción de la fractura).

Se juntan los fragmentos con tornillos y placas metálicas especiales, que se quedan pegados a la superficie externa del hueso.

 

El ortopedista puede aconsejar quitar esta herramienta un año después de la cirugía.

El procedimiento de extracción consiste en una simple cirugía en la que se eliminan los tornillos y los clavos, por lo general es suficiente vendar la herida, no hace falta la terapia física.

 

Fracturas abiertas

Las fracturas abiertas (o expuestas) se tienen que tratar como una emergencia, pero la fijación se puede aplazar de hasta 24 horas.

Con la cirugía inmediata a cielo abierto, en las fracturas no muy graves se pueden conseguir buenos resultados (tasa de infección baja).

Se puede aplicar el injerto óseo autógena si hace falta.

Aunque el ortopedista trata la fractura de manera correcta, pueden desarrollarse infecciones.

Al final hace falta suturar la herida.

El médico receta los antibióticos después de todas las cirugías de este tipo.

 

Reducción abierta y fijación interna con las agujas de Kirschner para la fractura del cúbito

 

Durante la fijación interna con agujas de Kirschner se coloca una aguja metálica, diseñada especifícamente para la cirugía, en el espacio de la médula en el centro del hueso.

 

Fijación externa para la fractura del cúbito

 

Si la piel y los huesos resultan muy dañados, utilizando placas y tornillos se puede perjudicar la piel aún más y esto puede provocar una grave infección.

En esta situación se puede tratar aplicando un fijador externo en el hueso.

La cirugía con fijación externa consiste en aplicar tornillos y pivotes metálicos en el hueso por encima y por debajo de la fractura.

Se fijan los pivotes y los tornillos a una barra fuera de la piel.

Este dispositivo representa una estructura estabilizadora que mantiene los huesos en la posición correcta.

 

Rehabilitación después de la cirugía para la fractura del cúbito

 

Cuando el ortopedista quita la escayola, al paciente el brazo le duele mucho más que antes, los movimientos del codo y de la muñeca resultan muy limitados y la piel de la mano es muy seca.

Es esencial empezar lo antes posible con la terapia magnética para reducir el dolor, este tratamiento se puede realizar con la escayola también.

Se tiene que empezar con la rehabilitación y la kinesioterapia de inmediato para recuperarse pronto. Los movimientos más límitados son la pronación y la supinación (rotación de la muñeca y del codo) y la flexión y la extensión del codo.

 

Complicaciones para la fractura del cúbito

 

Aunque ocurra rara vez, puede apreciarse la persistente inestabilidad de la cabeza del radio después de la reducción anatómica del cúbito.

Si la cabeza del radio se disloca otra vez dentro de la primeras seis semanas después de la cirugía, esto significa que la calidad de la reducción del cúbito no fue buena. Si la reducción no es anatómica, se puede repetir con una reducción abierta de la cabeza del radio.

Una posible dislocación de la cabeza del radio después de las primeras seis semanas tras la cirugía se gestiona mejor con la extracción de la cabeza del radio.

 

También la lesión del nervio cubital es frecuente con la fractura del cúbito.

Los nervios más afectados son el radial, el mediano y el interóseo posterior o anterior.

La lesión del nervio puede ocurrir también por movimientos demasiado violentos en preparación de la reducción de la fractura o durante la reducción abierta.

Si la parálisis del nervio sigue después de tres meses, hace falta la cirugía.

 

Puede ocurrir que la fractura no se consolide (el cúbito no sane) sobre todo en mujeres mayores que padecen de osteoporosis.

En este caso es esencial tratar con la terapia magnética y posiblemente con las ondas de choque.

En caso de fractura conminuta del codo, a menudo el paciente no recupera la amplitud de movimiento de forma completa.

 

¿Cuáles son los tiempos de recuperación? El pronóstico para la fractura del cúbito

 

En caso de fractura no desplazada, el médico aplica una escayola que el paciente tiene que llevar durante alrededor de un mes, la fractura suele sanar totalmente dentro de 3 meses, a menos que surjan complicaciones.

 

Si la fractura es desplazada, el ortopedista puede realizar la cirugía, y posteriormente el paciente tiene el brazo inmovilizado con una escayola o una órtesis durante alrededor de 30 días.

En este caso la recuperación es más rápida, ya 2/3 semanas después de quitar la escayola es posible conducir (dependiendo del dolor).

El antebrazo sigue hinchado en la zona de la fractura durante los primeros 3/4 meses, pero en los hombres jóvenes la hinchazón puede desaparecer antes.