Inyecciones epidurales de esteroides

Las infiltraciones epidurales (o peridurales) de cortisona son un tratamiento para muchos tipos de lumbalgia y para el dolor de piernas causado por la inflamación del nervio ciático o por la hernia discal.

El objetivo de la inyección es el alivio del dolor, a veces la inyección por sí sola es suficiente para aliviarlo.
Sin embargo, este tratamiento debería efectuarse en combinación con un programa integral de rehabilitación para proporcionar un beneficio a largo plazo y para actuar sobre la causa del dolor de espalda.

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Infiltraciones epidurales

La mayoría de los médicos está de acuerdo en que, si bien los efectos de las inyecciones suelen ser temporales, estas pueden reducir los síntomas por un periodo de tiempo que va desde una semana hasta un año.

Las infiltraciones epidurales pueden ser muy ventajosas para un paciente durante un episodio de dolor agudo de espalda o de piernas. Además, una inyección de cortisona puede aliviar el dolor lo suficiente para permitirle al paciente mejorar con de un programa de estiramiento y otros ejercicios de rehabilitación. Si la inyección inicial es eficaz para un paciente, puede recibir hasta tres infiltraciones en un año.
Además de para la parte baja de la espalda (región lumbar), las inyecciones epidurales de cortisona se utilizan para aliviar el dolor cervical (en la región del cuello) y el dolor torácico (dorsal).

Eficacia de las inyecciones epidurales

Aunque muchos estudios han documentado los beneficios a corto plazo de las inyecciones epidurales de esteroides, los datos de la eficacia a largo plazo son menos convincentes.
De hecho, los resultados de las inyecciones epidurales lumbares de esteroides siguen siendo un tema de debate.
Por ejemplo, en muchos consultorios no se usa la fluoroscopia para verificar la colocación adecuada del medicamento a pesar de que la orientación fluoroscópica sea un procedimiento rutinario en la actualidad.
A pesar de esto, la mayoría de los resultados de los estudios demuestran que más del 50% de los pacientes percibe un alivio del dolor gracias a las inyecciones epidurales de esteroides.
Los estudios científicos también destacan que el tratamiento es aún más eficaz si se recurre a los servicios de profesionales con una amplia experiencia y que siempre usan la fluoroscopia.

Posibles beneficios de las inyecciones

Las infiltraciones epidurales de cortisona colocan el fármaco directamente en la fuente del dolor (o muy cerca) ya que se inyecta a nivel paravertebral.
Por el contrario, los analgésicos y los corticoides orales tienen un impacto diferente, están menos concentrados y pueden provocar efectos secundarios inaceptables. Además, dado que la gran mayoría de los dolores se derivan de la inflamación química, una inyección epidural de cortisona puede ayudar a controlar la inflamación local y el dolor.
El espacio epidural es un espacio estrecho dentro de la columna vertebral que rodea el saco dural (la duramadre) y está lleno de tejido adiposo (tejido graso) y de vasos sanguíneos pequeños.
El saco dural rodea la médula espinal, las raíces nerviosas y el líquido cefalorraquídeo (líquido necesario para la nutrición del sistema nervioso central).
Generalmente, se utiliza una solución que contiene cortisona y anestésico local (lidocaína o bupivacaína) y/o suero fisiológico.
La cortisona generalmente se inyecta como agente antiinflamatorio. La inflamación se presenta en muchas afecciones lumbares y la reducción de la inflamación ayuda a disminuir el dolor.
La triamcinolona acetónido, la dexametasona y la metilprednisolona aceponato son esteroides usados frecuentemente.
La lidocaína es un anestésico local de acción rápida usado para el alivio del dolor temporal.
La bupicavaína es un medicamento de acción más duradera que se utiliza de vez en cuando. Aunque se inyecta principalmente para aliviar el dolor, la solución salina se usa para diluir los anestésicos locales o como “lavado” que sirve para diluir los agentes químicos o inmunológicos que fomentan la inflamación.

Las indicaciones para las infiltraciones epidurales lumbares, ¿cuándo se pueden aconsejar?

Las inyecciones locales de cortisona pueden curar aquellas patologías comunes que provocan una grave lumbalgia aguda o crónica o dolor a las piernas (ciática) debidos a una inflamación del nervio ciático.
Estas molestias incluyen:

  • Una hernia discal lumbar, en el que el núcleo del disco empuja a través del anillo exterior (anulus) hacia el canal espinal y sobre las raíces nerviosas.
    La hernia discal puede causar una lumbalgia o cruralgia.
  • La enfermedad degenerativa discal, donde el colapso del disco invertebral puede entorpecer los nervios en la parte baja de la espalda.
  • Estenosis espinal lumbar, un estrechamento del canal espinal que literalmente ahoga los nervios y la médula espinal causando un notable dolor.
  • El colapso vertebral lumbar, es decir la fractura de al menos una vértebra que se reduce en su altura y cambia de forma.
  • Los quistes que se encuentran en las facetas articulares y pueden presionar a las estructuras alrededor de la columna vertebral.
  • Laceración del anillo fibroso, una molestia dolorosa donde ocurre un desgarro del estrato exterior del disco.

 

¿Cómo se administran las infiltraciones epidurales de cortisona?

Hay tres métodos para inyectar los esteroides en el espacio epidural: el método interlaminar, caudal y transforaminal.
Todos estos procedimientos implican la introducción de una aguja sutil en la zona mediante fluoroscopia.
Antes de la inyección de esteroides, se utiliza el colorante de contraste para comprobar que el medicamento esté yendo en la dirección deseada.
El anestésico local, a menudo, se añade a la cortisona para aliviar temporalmente el dolor.
La infiltración epidural interlaminar, a menudo llamada simplemente “inyección epidural”, comporta la introducción del aguja en la parte posterior del espacio epidural y la inyección del esteroide en una zona amplia.
Análogamente, el método caudal utiliza el hiato sacro ( una pequeña abertura ósea justo arriba del coxis) para permitir el posicionamiento del aguja en la parte baja del espacio epidural.
Con ambos procedimientos, los esteroides se difunden a menudo en diferentes segmentos espinales y cubren ambos lados del canal espinal.
Con el método transforaminal, a menudo llamado “bloqueo del nervio”, la aguja se coloca al lado del nervio en el punto por donde sale de la columna vertebral y el medicamento se pone en la vaina del nervio.
Esto permite una administración más concentrada de la cortisona en la parte interesada (habitualmente un segmento o un lado).
Las infiltraciones transforaminales pueden también modificarse levemente para llegar mejor a un nervio concreto, además de para paliar el dolor y mejorar su funcionamiento.
Los tres procedimientos se tratan en hospitales y normalmente los pacientes pueden retomar su vida como antes de la inyección al mismo día siguiente.
Durante el procedimiento, una leve sedación está prevista para algunos pacientes aunque muchos de ellos reciben sólo un anestésico local en la piel.

 

¿Qué se siente durante la infiltración epidural?

No hay ninguna sensación en especial aunque se puede sentir un homigueo o tensión durante la inyección. Según la cantidad de hinchazón en la zona, se puede manifestar una sensación de picor o una live molestia cuando el medicamento entra en el espacio epidural.
No obstante, normalmente cuando se termina la inyección la molestia desaparece.
Es posible sentir hormigueo en brazos y piernas, según el punto en que se ha efectuado la infiltración.
Sin embargo, si se experimenta un dolor agudo, hay que informar al médico inmediatamente.
A causa del entumecimiento y de cualquier otra molestia que se podría experimentar después del procedimiento, puede ser que se tenga alguna dificultad al caminar sin ayuda, y subir y bajar del coche. Esto es normal y tendría que calmarse durante algunas horas.
Es aconsejable descansar por el resto del día, pero se puede volver a hacer las actividades diarias al día siguiente.
La epidural no puede hacer efecto inmediatamente, es común que el dolor se alivie progresivamente durante las primeras 48 horas.
Los efectos pueden durar algunos días, semanas y, a veces, meses.
En algunos pacientes el dolor puede empeorar durante 2 a 3 días después de la inyección antes de que empiece a mejorar.

 

 

¿Cuáles son los beneficios y los riesgos de las infiltraciones epidurales?

Ventajas

  • Alivio temporal o prolongado del dolor.
  • Reducción temporal o prolongada de la inflamación en la zona de la columna vertebral que causa el dolor.
  • Mejor funcionalidad en la vida cotidiana sin las restricciones que causaban el dolor anteriormente.
  • Puede ayudar a confirmar el sitio exacto que genera el dolor.
    Esto es un problema en los pacientes que tienen más de una posible causa de dolor.

Riesgos

  • Aumento temporal del dolor.
  • La cefalea es extremadamente rara pero posible.
  • Reacción a medicamentos manifestándose en calor repentino o erupción cutánea.
  • Infección en el punto de la inyección.
  • Si un vaso sanguíneo sufre algún daño accidental, puede darse una hemorragia.
  • Lesiones en los nervios en el punto en que se ha realizado la infiltración.
  • Parálisis temporal de los nervios que inervan la vejiga y el intestino, causando una temporal disfunción de la vejiga y del intestino.

Cuando se utiliza la fluoroscopia se producen un mínimo de radiaciones en el nivel en que se realiza.
Las mujeres siempre deben informar al médico si existe alguna posibilidad de embarazo.
Muchos exámenes instrumentales no se realizan durante el embarazo porque no se puede exponer al feto a las radiaciones. En caso de que sea necesaria una radiografía, se adoptan precauciones para reducir al mínimo la exposición del niño a las radiaciones.
Si la inyección epidural se realiza en el cuello, las complicaciones son mucho más graves, por ejemplo puede causar lesiones de la médula espinal, un derrame cerebral o la muerte si la aguja se introduce de manera incorrecta.
El médico utiliza la guía fluoroscópica para orientar la aguja hacia el punto correcto a fin de que se reduzcan a lo mínimo estos riesgos.

 

Instrucciones después del procedimiento

Se inyectan diferentes medicamentos durante el procedimiento.
Entre estos se incluyen sedativos, narcóticos, anestésicos locales, cortisona y otros medicamentos.
Cualquiera de los medicamentos o el mismo procedimiento, a veces puede causar efectos secundarios, entre estos, somnolencia, entumecimiento temporal, debilidad y dolor.

 

¿Qué hacer después de la infiltración epidural?

  • Descansar por unas horas y si es necesario buscar asistencia.
  • Reanudar las actividades que se pueden hacer, pero sin exagerar.
  • Reanudar la dieta normal.

Restricciones:

  • No conducir o accionar equipos durante al menos 12 horas.
  • No tomar decisiones importantes en las siguientes 12-24 horas después del tratamiento.
  • Caminar con un acompañante porque se puede tener somnolencia, debilidad o entumecimiento.

Avisar al médico en caso de:

  • Excesivo y anormal sangrado.
  • Escalofríos persistentes o fiebre superior a 100 ° F
  • Si hay un cambio importante en el tipo de dolor o en el nivel.

Emergencia:
En el caso de que no se logre contactar con el médico, llamar a los primeros auxilios más cercanos y pedirles que informen al médico del centro de terapia del dolor.

 

Otros consejos:

  • Consumir los medicamentos habituales.
  • Efectuar un masaje con hielo como le ha indicado el médico. Se puede utilizar el calor si el hielo no se tolera.
  • Si se siente dolor en la zona donde se han realizado las inyecciones, poner sobre ella toallas calientes durante 20 minutos, 2-3 veces al día.