Tratamiento quirúrgico de la fractura de femur

La mayoría de las fracturas de la diáfisis femoral necesitan la cirugía para sanar.

 

Es inusual que las fracturas de la diáfisis no se traten con la cirugía.

A veces, los niños pequeños se tratan con escayola.

Los clavos endomedulares se emplean para el tratamiento de la fractura de la diáfisis del fémur.

El tratamiento y la inmovilización precoz reducen el riesgo de complicaciones.

El Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica recomienda acudir a un fisioterapeuta y someterse a movilización de la extremidad inferior ya a partir del día después de la cirugía, salvo que haya contraindicaciones de tipo médico o quirúrgico.

Los pacientes deberían someterse a movilización por lo menos media hora cada día de forma regular.

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Complicaciones de la fractura del fémur

 

Las fracturas cerradas pueden estar relacionadas con una hemorragia considerable, aunque la hinchazón del muslo no se aprecie desde fuera.

Otras complicaciones pueden ser:

  • Embolia grasa,
  • Trombosis venosa profunda,
  • Embolia pulmonar,
  • Infección,
  • Acortamiento de la extremidad,
  • Rotación de la pierna,
  • Falta de consolidación.

 

Fractura supracondílea del fémur (cerca de la rodilla)

 

Normalmente las fracturas de la parte distal del fémur se deben a un violento impacto directo.

A menudo estas lesiones resultan conminutas e intraarticulares con daños relacionados con la articulación de la rodilla.

El fragmento distal del fémur se desplaza hacia atrás y podría perjudicar a la arteria poplítea.

Al principio, el tratamiento es el mismo de las fracturas de la diáfisis del fémur, pero si la obstrucción del nervio femoral no es suficiente como analgésico, es necesario otro tipo de anestesia.

El tratamiento para las fracturas no desplazadas: a menudo se realiza la tracción esquelética con la rodilla en flexión formando un ángulo de 30°.

Las fracturas desplazadas intraarticulares necesitan fijación interna.

 

Fracturas de la diáfisis del fémur

Tiempos para la cirugía

Si la piel alrededor de la fractura no se ha lesionado, el médico espera hasta que los signos vitales del paciente se hayan estabilizado antes de realizar la cirugía. De todas formas, las fracturas abiertas exponen el sitio de la fractura al entorno exterior. Es necesario limpiarlas con urgencia y someterlas a cirugía de inmediato para prevenir la infección.

 

Durante el periodo comprendido entre el tratamiento inicial de emergencia y la cirugía, el médico coloca la pierna en una órtesis larga o en tracción esquelética.

Esta operación es necesaria para mantener los huesos fracturados en la posición correcta y para mantener la extensión de la pierna.

La tracción esquelética es un sistema de poleas, cargas y contrapesos que mantienen unidos los fragmentos óseos.

Mantener la pierna extendida a menudo ayuda a aliviar el dolor.

 

 

 

Cirugía para la fractura del fémur

Fijación externa para la fractura del fémur

 

En este tipo de cirugía, se colocan los tornillos y los pivotes metálicos en el hueso por encima y por dejabo de la zona fracturada.

Se fijan los pivotes y los tornillos a una placa fuera de la piel.

Esta estructura permite estabilizar y mantener los huesos en la posición correcta, entonces favorece la recuperación.

En general, la fijación externa es un tratamiento temporal para las fracturas del fémur.

Puesto que los tornillos y la placa se colocan con facilidad, los fijadores externos se aplican a menudo cuando un paciente padece de lesiones múlitples y todavía no está listo para una larga cirugía de reparación de la fractura.

Un buen fijador externo otorga estabilidad temporal hasta que el paciente se encuentre en la condición ideal para someterse a la cirugía final. En algunos casos, el paciente se queda con el fijador externo hasta que el fémur se haya recuperado completamente, pero esto no ocurre con frecuencia.

A menudo se emplea la fijación externa para mantener los fragmentos óseos unidos de forma temporal cuando la piel y los músculos resulten heridos.

 

Enclavado endomedular para la fractura del fémur

Fractura del fémur – cirugía

Fractura del fémur – cirugía

Hoy en día el método que emplea la mayoría de los cirujanos para tratar las fracturas de la diáfisis del fémur es el enclavado endomedular.

Durante este tratamiento, se coloca una varilla de metal específicamente diseñada en el canal de la médula ósea del fémur. La varilla pasa a través de la fractura para mantenerla en la posición correcta.

Se puede colocar un clavo endomedular tanto en el canal de la cadera como en el de la rodilla a través de un pequeño corte.

Se atornilla en las dos extremidades del hueso.

 

Este tratamiento mantiene el clavo y el hueso en la posición correcta durante la recuperación.

En general, los clavos endomedulares están hechos de titanio.

Hay tornillos de distintas longitudes y de distintos diámetros para adaptarse a la mayoría de los huesos del fémur.

El enclavado endomedular permire fijar el hueso de manera fuerte, estable y completa.

 

Cirugía para la fractura del fémur con placas y tornillos

 

Durante este tipo de cirugía, para empezar se vuelven a colocar los fragmentos óseos en su posición correcta (reducción de la fractura). Placas y tornillos metálicos especiales conectados a la superficie externa del hueso mantienen unidos estos fragmentos.

 

Las placas y los tornillos se emplean a menudo cuando podría ser imposible tratar con el enclavado endomedular, como por ejemplo en el caso de las fracturas que se encuentran en la articulación de la cadera o de la rodilla.

 

Recuperación después de la fractura del fémur

 

La mayoría de las fracturas de la diáfisis del fémur tardan 4-6 meses para sanar de manera completa. En algunos casos es necesario aún más tiempo, sobre todo si la fractura resulta abierta o conminuta.

 

Muchos médicos recomiendan la movilización de la pierna ya a partir de los primeros días después de la cirugía. Es muy importante seguir las instrucciones del médico, que decide cuando se puede cargar el peso del cuerpo en la pierna lesionada para evitar problemas.

En algunos casos, el médico permite que los pacientes carguen todo el peso del cuerpo en la pierna después de la cirugía. Sin embargo, el paciente podría no ser capaz de cargar el peso en la pierna hasta que empiece la recuperación de la fractura.

Es esencial seguir cuidadosamente las instrucciones del ortopedista que ha realizado la cirugía.

Cuando se empieza a caminar, es probable que resulte necesario emplear las muletas o un andador como soporte.

 

Terapia física después de la cirugía para la fractura del fémur

 

Desafortunadamente los médicos no conocen o no recomiendan a menudo la terapia magnética, que tiene la capacidad de reducir los tiempos de recuperación hasta del 50%, porque acelera la consolidación del hueso.

 

Puesto que después de un largo periodo de inmovilización se pierde la fuerza muscular de la extremidad inferior, en particular la del cuádriceps, es importante realizar la rehabilitación después de la cirugía.

La rehabilitación contribuye a restablecer la fuerza muscular normal y la correcta amplitud de movimiento.

En general, un fisioterapeuta ayuda al paciente a realizar los ejercicios específicos cuando este todavía sigue en el hospital.

El profesional también le ayuda a utilizar las muletas o el andador de la manera correcta.

 

Complicaciones de la fractura del fémur

 

Las fracturas de la diáfisis del fémur pueden causar otras lesiones y complicaciones.

Las extremidades de los huesos fracturados a menudo resultan afiladas y pueden desgarrar o romper los vasos sanguíneos o los nervios en los alrededores.

Puede apreciarse el síndrome compartimental agudo. Se trata de una condición que causa mucho dolor y que ocurre cuando la presión en los músculos aumenta hasta alcanzar niveles peligrosos.

La presión dificulta y reduce el flujo sanguíneo, entonces se interrumpe la alimentación y el suministro de oxígeno a las células nerviosas y musculares. Si no se reduce la presión rápidamente, puede causar una discapacidad permanente.

El síndrome compartimental es una emergencia quirúrgica.

Durante la cirugía, el cirujano realiza cortes en la piel y en el músculo para aliviar la presión.

 

En las fracturas abiertas el hueso entra en contacto con el entorno exterior. Incluso con una cuidadosa limpieza quirúrgica del hueso y de los músculos, el hueso puede infectarse.

La infección ósea es difícil de tratar y a menudo necesita distintas cirugías y el empleo de antibióticos a largo plazo.

 

Complicaciones de la cirugía para la fractura del fémur

 

Además de los riesgos de la cirugía en general, tales como la pérdida de sangre o las reacciones relacionadas con la antestesia, las complicaciones de la cirugía para la fractura del fémur incluyen:

  • Infección;
  • Lesiones de nervios y vasos sanguíneos;
  • Coágulos de sangre;
  • Embolia grasa (que procede de la médula ósea, entra en el flujo sanguíneo y puede llegar hasta los pulmones; esto puede apreciarse también en el caso de fractura tratada sin cirugía);
  • Fragmentos no alineados de manera correcta o imposibilidad de colocar el hueso lesionado en la posición correcta;
  • Retraso en la unión o en la consolidación (cuando la fractura se recupera más despacio de lo normal o no sana completamente);
  • Irritación de las estructuras implantadas (a veces la parte final del clavo o del tornillo interno pueden irritar los músculos y los tendones en los alrededores).