Cáncer de tiroides

 

 

El cáncer de tiroides es un tejido tiroideo anormal que crece más rápidamente de lo normal por una división celular excesiva.

El crecimiento continúa también cuando se interrumpe el estímulo para la multiplicación celular.
Cada órgano del cuerpo (tiroides, pulmón, riñones, etc.) contiene diferentes tipos de células para realizar diversas funciones.
Cuando las células nacen son inmaduras y no pueden realizar la tarea de las maduras.


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Con el tiempo, estas células crecen, maduran y cambian su estructura especializándose para cumplir con las funciones del órgano al que pertenecen, diferenciándose de las células del resto del cuerpo.
El tumor bien diferenciado significa que las células tienen la apariencia, el tamaño y la forma de las del órgano con el tumor.
El cáncer indiferenciado contiene células inmaduras que no son capaces de realizar las funciones del órgano con el tumor.

 

Anatomía

La tiroides es una glándula situada en la parte frontal del cuello hasta la base de la garganta. Los tumores de la glándula tiroides son masas benignas (no cancerosas) o malignas (cancerosas).
Ejemplos de tumores son adenomas benignos que segregan hormonas tiroideas.
Los tumores malignos son poco frecuentes, la frecuencia es mayor en las mujeres que en los hombres.
Los adenomas tiroideos crecen a partir de la capa de células que recubre la superficie interna de la glándula tiroides.
El adenoma segrega hormonas tiroideas, si segrega en exceso puede causar hipertiroidismo.

 

¿Cuáles son los tumores del cáncer de tiroides?

El cáncer de tiroides es más frecuente en las personas que se han sometido a la radiación para la cabeza, el cuello o el pecho.
Sin embargo, la mayoría de los cánceres de tiroides se pueden curar con la terapia adecuada. El cáncer de tiroides por lo general aparece como una pequeña formación (nódulos) dentro de la glándula.

¿Cuáles son los diferentes tipos de cáncer de tiroides?
La clasificación del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NCI):

Cáncer de tiroides  papilar y folicular
Estos dos tipos de cáncer de tiroides representan del 80% al 90% de todos los carcinomas de tiroides.  El cáncer de tiroides papilar es el más común de los dos tipos.
Ambos tipos comienzan en las células foliculares de la glándula tiroides y tienden a crecer lentamente.

Cáncer de tiroides folicular
Este tipo de cáncer es más frecuente entre los pacientes de edad avanzada y representa alrededor del 15 por ciento de los casos de cánceres de tiroides.
El cáncer de tiroides folicular es más agresivo y tiende a extenderse a través del torrente sanguíneo a otras partes del cuerpo.

Carcinoma de células de Hürthle
Este tipo de cáncer de tiroides es bastante raro, pero debe ser mencionado porque es uno de los más agresivos.

Carcinoma medular de tiroides
Este tipo de cáncer de tiroides representa el 5% de todos los cánceres de tiroides. El carcinoma medular de tiroides es el único cáncer que comienza en las células C.
El carcinoma medular de tiroides es más fácil de controlar si se encuentra y se trata en su fase temprana, antes de que se extienda a otras partes del cuerpo.
Hay dos tipos de cáncer de tiroides medular: carcinoma medular esporádico y el cáncer medular familiar.
El cáncer medular de tiroides familiar al ser hereditario, se puede realizar el examen de las anomalías genéticas en las células de la sangre.

Cáncer anaplásico de tiroides
Este tipo raro de cáncer de tiroides representa aproximadamente el 1% de todos los cánceres de tiroides.
El carcinoma anaplásico de tiroides comienza en las células foliculares y tiende a crecer y propagarse muy rápidamente.

 

¿Cuáles son los síntomas del cáncer de tiroides?

El primer signo de un nódulo canceroso en la glándula tiroides es generalmente una masa indolora y visible en el cuello.
Otros síntomas puedes incluir:

  • Dificultades para hablar (disfonía), ronquera o pérdida de la voz debido a que el cáncer presiona sobre los nervios de las cuerdas vocales,
  • Dificultad para tragar por la presión de cáncer en la garganta.
  • Dolor de garganta o dolor en el cuello que no desaparece,
  • Trastorno respiratorios,
  • Hinchazón en la parte anterior del cuello (donde está la masa tumoral)
  • Raramente el paciente desarrollo hipertiroidismo o hipotiroidismo

En las fases avanzadas, se puede observar un adelgazamiento o una pérdida de peso inexplicable.
Sin embargo, los síntomas del cáncer de tiroides pueden parecerse a los de otras enfermedades o problemas médicos.

 

Factores de riesgo 

Los cinco factores principales de riesgo para el desarrollo de cáncer de tiroides son:

Exposición a radiaciones
La exposición a la radiación durante la infancia es un factor de riesgo identificado para el cáncer de tiroides.

Anomalías genéticas hereditarias
Varias enfermedades hereditarias aumentan el riesgo de cáncer de tiroides, pero la mayoría de las personas que desarrollan cáncer de tiroides no tienen una enfermedad hereditaria o miembros de la familia con este problema.

Entre las enfermedades hereditarias se encuentran:

  • Unos síndromes genéticos hereditarios aumentan el riesgo de cáncer de tiroides, entre éstos se encuentran: el cáncer medular de tiroides familiar, la neoplasia endocrina múltiple y la poliposis adenomatosa familiar.
  • El paciente o familiar padece síndromes genéticos como el síndrome de Cowden (una enfermedad caracterizada por la formación de tumores benignos en la piel y en las mucosas llamados hamartomas)
  • La poliposis adenomatosa familiar (PAF): las personas que tienen este síndrome desarrollan muchos pólipos en el colon y tienen un muy alto riesgo de tener el cáncer de colon. También tienen un mayor riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer, incluso el cáncer papilar de tiroides.
  • Complejo de Carney, tipo I: causa mutaciones del gen PRKAR1A.
  • Carcinoma medular de tiroides: casi 8 casos de 10 de carcinoma medular de tiroides (MTC, por su sigla en inglés) están causados por un gen anormal.

Dieta
Si la dieta contiene bajos niveles de yodo el riesgo de desarrollar cáncer de la tiroides aumenta.
Las personas expuestas a la radiación o las que tienen antecedentes de enfermedades tiroideas benignas son más propensos a tener bajos niveles de yodo.
Comer una gran cantidad de mantequilla, queso y carne puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de tiroides.
Para ayudar a reducir el riesgo, es necesario introducir una gran cantidad de fruta fresca y verduras en la dieta.
Las personas obesas tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de tiroides.

Sexo
Las mujeres tienen aproximadamente el 250% de probabilidades más de tener un cáncer de tiroides.

 

¿Cómo se realiza el diagnóstico de cáncer de tiroides?

Además de la historia clínica completa y el examen médico, las pruebas de diagnóstico para el cáncer de tiroides incluyen:

  • Análisis de sangre.
  • Ecografía o ultrasonido: esta prueba puede ayudar a determinar si un nódulo tiroideo es sólido o líquido. Los nódulos sólidos tienen mayores probabilidades de ser malignos, pero la ecografía no es suficiente para establecer si se trata de un tumor maligno.
    Esta prueba también sirve para controlar el número y tamaño de los nódulos tiroideos.
    Si los nódulos tiroideos son demasiado pequeños, el ultrasonido puede ser útil para guiar la aguja con la que se realiza la biopsia del nódulo para análisis en el laboratorio.
    La mayoría de los médicos usa el ultrasonido para guiar la aguja de la biopsia, incluso si el nódulo es grande.
    La ecografía también puede ayudar a determinar si los ganglios linfáticos cercanos han aumentado su tamaño porque el cáncer de tiroides se ha extendido.
  • Punción-Aspiración con aguja fina (PAAF): muestra del nódulo con una aguja para el examen microscópico.
    Ésta es la prueba más adecuada porque permite establecer con exactitud si el nódulo es maligno.
    Si en la biopsia se encuentran las células Hurtle, no quiere decir que no sea un cáncer, se trata de las células tiroideas particulares (con una mayor cantidad de mitocondrias), pero no siempre cancerosas.
  • Gammagrafía de la tiroides.

 

Cáncer de tiroidesSignos
Pedir al paciente que beba agua y ver si la tiroides se mueve al tragar.
Observar una ampliación o asimetría.
Estar detrás del paciente sentado y utilizar el 2 ° y 3° dedo de ambas manos para examinar la glándula cuando se traga.
Nota grumos, tamaño y rigidez.
Comprobar si hay ganglios linfáticos agrandados en la zona.
Los resultados del examen que aumentan las probabilidades de que sean malignos son:

  • Nódulos más de 4 cm,
  • Solidez y dureza,
  • Fijación del nódulo a los tejidos adyacentes,
  • Linfadenopatía cervical, las metástasis del cáncer de tiroides al principio se pueden encontrar en los ganglios del cuello.
  • Reducción o pérdida de la movilidad de la cuerda vocal.

 

Diagnóstico deferencial

El médico debe excluir:

 

¿Cuál es el tratamiento para el cáncer de tiroides?

Existen tratamientos para todos los pacientes con cáncer de tiroides.
Utilizando cuatro tipos de tratamiento:

  • Cirugía (extracción del cáncer)
  • Radioterapia (uso de dosis elevadas de rayos X u otros rayos de alta energía para eliminar las células cancerosas), para la tiroides se suele realizar el tratamiento con yodo radiactivo en cápsula.
  • Tratamiento hormonal (se toman los medicamentos con hormonas para detener el crecimiento de las células cancerosas), en general, no se suele realizar este tratamiento, excepto en el caso de cáncer en etapa avanzada con metástasis a distancia.
  • Quimioterapia (se toman medicamentos para matar las células cancerosas).

La cirugía es el tratamiento más común de cáncer de tiroides.

 

 

Testimonio de un paciente que se ha sometido a la cirugía para la extirpación de tiroides por un tumor maligno

Nódulo maligno en un lóbulo de la tiroides

Pre-operatorio
“A principio decidí realizar una ecografía por mi cuenta, y resultó que tenía un nódulo ligeramente calcificado.

Me enviaron al departamento de endocrinología donde me sometí a la aspiración con aguja fina.
Después de un mes me comunicaron que el nódulo era maligno, se trataba del tipo T4, y también me dijeron que habían realizado una prueba genética para comprobar la malignidad del nódulo, ésta era una prueba nueva.
Tuve un encuentro con el endocrinólogo y con el otorrinolaringólogo, dado que es el otorrinolaringólogo que realiza la cirugía a la tiroides.
Decidimos extirpar toda la tiroides, aunque también se podía extirpar la mitad.
Si se queda una parte del órgano, puede ser difícil de dosificar el Eutirox porque la parte restante todavía produce las hormonas tiroideas, y, además, no se puede realizar el tratamiento con yodo radiactivo.
Además, si en los años siguientes se hubiesen formado nódulos o metástasis, habría sido necesaria otra cirugía para eliminar el resto.
Me llamaron y me comunicaron el día de la intervención.
Unos días antes de la cirugía, tuve que ir al hospital para realizar las pruebas preoperatorias, entre los cuales los análisis de la sangre.”

Hospitalización y cirugía
“Me hospitalizaron tres noches, y después de la cirugía tuvieron que controlar las dosis de calcio, tenía puestos los tubos para el drenaje y antes de darme de alta tenían que ser limpios.

Hasta que los tubos no resultaran limpios y los valores de calcio normales no me habrían dado de alta.
Entre los riesgos de la cirugía se encuentran unos daños en las cuerdas vocales, la voz puede no volver como antes, por lo tanto, se tiene que ir al logopeda.
El otro posible efecto secundario es el daño a las glándulas paratiroides que están relacionadas con el metabolismo del calcio.
En caso de problemas hay que tomar suplementos de calcio para siempre.
La duración de la cirugía es de 1 hora, pero yo entré en el quirófano a las 7:30 de la mañana y volví a la habitación a las 11: 30/12: 00.
La cirugía se realiza bajo anestesia general.

Postoperatorio
Se necesitan unos días para eliminar la anestesia, después de despertarse los efectos de la anestesia se reducen rápidamente.

A pesar de la morfina y de los analgésicos, la primera noche no pude dormir a causa del dolor.
Tenía dolor en el cuello, donde estaban puestos los tubos para el drenaje, y en la mandíbula a causa del dilatador que me pusieron en la boca para la respiración.
Después de 3 noches me dieron el alta.
Volví a trabajar después de un mes, y mejoraba gradualmente.
Tuve que encontrar la dosis correcta de Eutirox.

Tratamiento con yodo radiactivo
Después de cuatro meses me recomendaron hacer el tratamiento con yodo radiactivo.

Fui hospitalizada y me dieron un comprimido personalizado en función de varios factores.
Compartí la habitación con otra mujer, pero en aislamiento, nadie podía entrar por el riesgo de radiación.
Comunicaba con las enfermeras a través del teléfono.
Dan de alta del hospital sólo cuando se elimina el yodo radiactivo, es decir, cuando los valores caen por debajo de un nivel de seguridad.
Durante 12 días hay que mantenerse alejado de otras personas, sólo se puede estar cerca de los demás por un tiempo muy limitado.
Incluso hay que lavar la ropa por separado y se recomienda el uso de platos de papel para evitar daños a otras personas.
Mi marido tuve que mudarse a casa de su madre, y yo estaba sola en el apartamento y
Obviamente, no fui a trabajar.

 

Tratamiento para cada etapa

El tratamiento del cáncer de tiroides depende del tipo, estadio de la enfermedad, la edad y la salud general del paciente.

Cáncer papilar y cáncer folicular de tiroides en la primera etapa.
El tratamiento puede ser:

  1. Cirugía para extraer un lóbulo de la tiroides (lobectomía), seguido del tratamiento hormonal. El yodo radiactivo también se puede administrar después de la cirugía.
  2. Operación para extirpar la tiroides (tiroidectomía total).
    En ciertos casos, también es posible operar a las mujeres embarazadas, pero el cirujano debe realizar la anestesia local.

Cáncer papilar de tiroides y cáncer folicular  en la segunda etapa
Los tratamientos posibles son los siguientes:

  1. Cirugía para extraer un lóbulo de la tiroides y los ganglios linfáticos que contienen células cancerosas, seguido del tratamiento hormonal. Posteriormente el médico puede prescribir yodo radiactivo, pero si el paciente es una mujer embarazada no puede llevar a cabo este tratamiento.
  2. Cirugía para extirpar la tiroides.

Cáncer papilar de tiroides en tercera etapa
El tratamiento se elige entre las siguientes posibilidades:
Ecografía, ganglios linfáticos, carcinoma, tiroides, metástasis

  1. Cirugía para extirpar toda la tiroidea (tiroidectomía total) y los ganglios linfáticos donde el cáncer se ha extendido.
  2. La tiroidectomía total seguida de radioterapia con yodo radioactivo o radioterapia de haz externo.

Cáncer folicular de tiroides en la tercera etapa
El tratamiento puede ser:

  1. Cirugía para extirpar toda la tiroides (tiroidectomía total) y los ganglios linfáticos u otros tejidos alrededor de la tiroides en los que el cáncer se ha extendido.
  2. La tiroidectomía total seguida de yodo radioactivo o radioterapia de haz externo.

Cáncer papilar o folicular en la cuarta etapa
El tratamiento puede ser uno de los siguientes:

  1. Yodo radioactivo
  2. Radioterapia externa
  3. Terapia hormonal
  4. Quimioterapia.

Carcinoma medular de la tiroides
El tratamiento de elección será probablemente la cirugía para extirpar toda la tiroides (tiroidectomía total), a menos que haya metástasis en otras partes del cuerpo.
Si los ganglios linfáticos en el cuello contienen células cancerosas, el cirujano extirpa los ganglios linfáticos del cuello (disección de ganglios linfáticos).
Si el cáncer se ha extendido a otras partes del cuerpo, el médico puede prescribir la quimioterapia.
Las metástasis por lo general se forman en los huesos, los pulmones y el hígado.

Carcinoma anaplásico de tiroides
El tratamiento puede ser uno de los siguientes:

  1. Cirugía para extraer la tiroides y los tejidos circundantes.
    Como este tipo de cáncer suele invadir muy rápidamente los tejidos circundantes, su médico probablemente tenga que quitar una parte de la tráquea.
    El médico debe crear una vía respiratoria en la garganta para que el paciente pueda respirar. Esta cirugía se denomina una traqueotomía.
  2. La tiroidectomía total se utiliza para reducir los síntomas si la enfermedad permanece en el área de la tiroides.
  3. Radioterapia de haz externo.
  4. Quimioterapia
  5. Hay estudios clínicos en curso sobre nuevos enfoques para el tratamiento del cáncer de tiroides.

Cáncer de tiroides recurrente
La elección del tratamiento depende del tipo del cáncer de tiroides actual, el tipo de tratamiento que ya ha sido realizado y la zona en la que el cáncer vuelve a aparecer.
El tratamiento puede ser uno de los siguientes.

  1. Cirugía con o sin yodo radiactivo.
  2. Radioterapia de haz externo para aliviar los síntomas causados por el cáncer.
  3. Quimioterapia.
  4. Yodo radiactivo.
  5. Radioterapia administrada durante la cirugía.

 

Pronóstico

El carcinoma anaplásico puede causar la muerte si no se trata a tiempo.
En otros casos, el pronóstico para el cáncer de tiroides es excelente debido a que la supervivencia a 5 años después del diagnóstico es superior al 90% en caso de cáncer diferenciado.