Cáncer de tiroides

El cáncer de tiroides es un tejido tiroideo anormal que crece más rápidamente de lo normal debido a una división celular excesiva.

El crecimiento también continúa cuando se interrumpen los estímulos para la multiplicación celular.
Cada órgano del cuerpo (tiroides, pulmón, riñones, etc.) dispone de diferentes tipos de células para llevar a cabo distintas funciones.

Al nacer, las células son inmaduras y no son capaces de realizar las funciones de las células maduras.
Con el tiempo, estas células crecen, maduran y cambian su estructura, especializándose para cumplir con las funciones del órgano al que pertenecen, diferenciándose de las células del resto del cuerpo.

El cáncer :

  • Bien diferenciado significa que las células tienen la apariencia, el tamaño y la forma de las del órgano con el tumor.
  • Indiferenciado contiene células inmaduras que no son capaces de realizar las funciones del órgano con el tumor.

 

Anatomía de la tiroides

La tiroides es una glándula situada en la parte anterior del cuello, en la base de la garganta.
Los tumores de la glándula tiroides pueden ser:

  • Masas benignas (no cancerosas)
  • Fromaciones malignas (cancerosas)

Entre los ejemplos de tumores benignos se encuentran los adenomas que segregan hormonas tiroideas.

Los tumores malignos son poco frecuentes y su frecuencia es mayor en las mujeres que en los hombres.
Los adenomas tiroideos crecen a partir de la capa de células que recubre la superficie interna de la glándula tiroides.
El adenoma segrega hormonas tiroideas y si lo hace en exceso puede provocar hipertiroidismo.

 

Tipos de cáncer de tiroides

Clasificación del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos:

Benignos

  • Adenoma folicular de tiroides – este es:
    • El tipo de cáncer de tiroides más común
    • Más frecuente en los adultos
  • Adenoma trabecular hialinizante
    • Se origina en las células foliculares

Malignos

  • Carcinoma papilar – este es:
    • El tipo de cáncer de tiroides más común ya que representa aproximadamente el 80% de todos los carcinomas de tiroides
    • Se diagnostica en personas de entre 30 y 60 años de edad, pero también puede desarrollarse a cualquier edad
    • Más agresivo en los pacientes ancianos
    • Más común en las mujeres
  • Carcinoma folicular de tiroides
    • Representa cerca del 10-15% de todos los casos de carcinoma de tiroides
    • Es más frecuente en los adultos de entre 40 y 60 años de edad
    • Es más común en las mujeres
    • Es más agresivo en los pacientes ancianos
  • Tumor de células de Hürthle
    • Es una variación del carcinoma folicular
    • Es bastante raro
    • Es uno de uno de los más agresivos
  • Carcinoma medular de tiroides: existen dos tipos de cáncer de tiroides medular: carcinoma medular esporádico y carcinoma medular familiar.
    • Representa el 5% de todos los carcinomas tiroideos
    • Comienza en las células C
    • Al ser hereditario, para el cáncer medular de tiroides familiar se puede realizar el test de anomalías genéticas en las células de la sangre
  • Carcinoma indiferenciado o anaplásico de tiroides
    • Es muy raro: representa aproximadamente el 1% de todos los carcinomas tiroideos
    • Comienza en las células foliculares y tiende a crecer y propagarse muy rápidamente
    • Suele afectar a los pacientes mayores de 65 años
    • Es muy agresivo e invasivo
    • Responde a muy pocos tratamientos
  • Tumor de células claras
  • Tumor de células escamosas y carcinoma mucinoso
  • Carcinoma pobremente diferenciado o insular de tiroides

 

Síntomas del cáncer de tiroides

El primer signo de un nódulo canceroso en la glándula tiroides suele ser una masa indolora y visible en el cuello.
Otros síntomas pueden incluir:

En las fases avanzadas, se puede observar adelgazamiento o pérdida de peso inexplicable.
Sin embargo, los síntomas del cáncer de tiroides pueden confundirse con los de otras enfermedades o problemas médicos.

 

Factores de riesgo del cáncer de tiroides

Los cuatro factores de riesgo principales para el desarrollo del cáncer de tiroides son:

tiroides, cuello, tráquea, carótidas

1. Exposición a radiaciones
La exposición a radiaciones durante la infancia se identifica como un factor de riesgo para el cáncer de tiroides.

2. Anomalías genéticas hereditarias
Varias enfermedades hereditarias aumentan el riesgo de padecer cáncer de tiroides, si bien la mayoría de personas que desarrollan cáncer de tiroides no tienen una enfermedad hereditaria o familiares con este problema.
Entre las enfermedades hereditarias se encuentran:

  • Algunos síndromes genéticos hereditarios aumentan el riesgo de padecer cáncer de tiroides, entre los que se encuentran:
    • Cáncer medular de tiroides familiar
    • Neoplasia endocrina múltiple
    • Poliposis adenomatosa familiar
  • El paciente o un familiar sufre un síndrome genético como el síndrome de Cowden (una enfermedad caracterizada por la formación de tumores benignos en la piel y en las mucosas denominados hamartomas).
  • La poliposis adenomatosa familiar (PAF): las personas con este síndrome desarrollan muchos pólipos en el colon y tienen un riesgo muy alto de padecer cáncer de colon. También tienen un mayor riesgo de desarrollar otros tipos de tumor, como el cáncer papilar de tiroides.
  • Complejo de Carney, tipo I: provoca anomalías del gen PRKAR1A.
  • Carcinoma medular de tiroides: aproximadamente 8 de cada 10 casos de carcinoma medular de tiroides (CMT) son consecuencia de un gen anormal.

3. Dieta
Si la alimentación es pobre en yodo, el riesgo de padecer cáncer de tiroides aumenta.
Las personas expuestas a radiaciones o aquellas con antecedentes de enfermedades tiroideas benignas son más propensas a tener bajos niveles de yodo.

Según la medicina natural recomendada por los higienistas, el riesgo de desarrollar cáncer de tiroides puede aumentar debido a un consumo excesivo de los siguientes alimentos:

  • Mantequilla
  • Queso
  • Carne y otros alimentos de origen animal
  • Alimentos procesados y conservados

Para ayudar a reducir el riesgo, es necesario introducir una gran cantidad de fruta fresca y verduras en la dieta.

Según la dieta del grupo sanguíneo, la causa del cáncer de tiroides es una alimentación con grandes cantidades de carbohidratos y almidón que provocan:

  • Aumento de la glucemia
  • Afectan al metabolismo de manera negativa

Por lo tanto, es necesario reducir o evitar el consumo de:

  • Dulces
  • Creales
  • Patatas
  • Fruta
  • Edulcorantes y azúcar en las bebidas
  • Bebidas azucaradas

Las personas con obesidad tienen un riesgo mayor de desarrollar cáncer de tiroides.

4. Sexo
Las mujeres tienen aproximadamente un 250% de probabilidades más de padecer cáncer de tiroides.

 

Diagnóstico de cáncer de tiroides

Además de la historia clínica completa y un examen médico, las pruebas de diagnóstico para el cáncer de tiroides incluyen:

  • Análisis de sangre. En la mayoría de pacientes con cáncer de tiroides, los niveles de las hormons tiroideas (T3 y T4) en la sangre son normales, por lo tanto estos no ayudan a realizar el diagnóstico. Los niveles elevados de calcitonina pueden deberse a la presencia de un carcinoma medular de tiroides por lo que puede ser útil para el diagnóstico.
  • Ecografía: esta examen puede ayudar a determinar si un nódulo tiroideo es sólido o líquido. Los nódulos sólidos tienen mayores probabilidades de ser malignos, pero la ecografía no es suficiente para establecer si se trata de un tumor maligno.
    Esta prueba también sirve para controlar el número y tamaño de los nódulos tiroideos.
    Si los nódulos tiroideos son demasiado pequeños, la ecografía puede ser útil para guiar la aguja con la que se realiza la biopsia del nódulo que se analizará en el laboratorio.
    La mayoría de médicos emplea la ecografía para guiar la aguja de la biopsia, incluso si el nódulo es grande.
    La ecografía también puede ayudar a determinar si los ganglios linfáticos cercanos han aumentado su tamaño al extenderse el cáncer de tiroides.
  • Punción aspiración con aguja fina (PAAF): extracción de una muestra del nódulo mediante una aguja para su examen microscópico.
    Ésta es la prueba más adecuada, ya que permite determinar con exactitud si el nódulo es maligno.
    Si en la biopsia se detectan las células Hurtle, no quiere decir que sea cáncer: se trata de células tiroideas particulares (con una mayor cantidad de mitocondrias) pero no necesariamente cancerosas.
  • Gammagrafía de la tiroides (muy poco frecuente).

Cáncer de tiroidesSignos

  • Se puede pedir al paciente que beba agua y comprobar si la tiroides se mueve al tragar.
  • Tratar de detectar una ampliación o asimetría.
  • Colocarse detrás del paciente sentado y utilizar los dedos índice y corazón de ambas manos para examinar la glándula al tragar
  • Detectar hinchazón, tamaño y rigidez.
  • Comprobar si hay ganglios linfáticos hinchados en la zona.

Los resultados del examen que incrementan las probabilidades de ser malignos son:

  • Nódulos más de 4 cm
  • Solidez y dureza
  • Fijación del nódulo a los tejidos adyacentes
  • Linfadenopatía cervical, las metástasis del cáncer de tiroides al principio se pueden encontrar en los ganglios del cuello
  • Reducción o pérdida de movilidad en las cuerdas vocales

Diagnóstico diferencial del cáncer de tiroides

El médico debe excluir:

  • Bocio no tóxico – nódulos tiroideos que no funcionan.
  • Bocio nodular tóxico – nódulos que funcionan normalmente.
  • Enfermedad de Graves-Basedow – hiperactividad generalizada de la glándula tiroides.
  • Tiroiditis de Hashimoto – destrucción autoinmune de la glándula.
  • Nódulo tiroideo solitario – el 15-25% son quistes y se pueden extirpar.
  • Tiroiditis de De Quervain – dolor de cuello, fiebre y cansancio después de una infección respiratoria superior o de una enfermedad viral.
  • Tiroiditis aguda supurada – se produce como consecuencia de infecciones por bacterias u hongos que provocan un absceso.

 

Tratamiento para el cáncer de tiroides

Existen tratamientos para todos los pacientes con cáncer de tiroides.
Se utilizan cuatro tipos de tratamiento:

  • Cirugía (extirpación del cáncer).
  • Radioterapia (uso de dosis elevadas de rayos X u otros rayos de alta energía para eliminar las células cancerosas). Para la tiroides, se suele realizar el tratamiento con yodo radiactivo en cápsulas.
  • Tratamiento hormonal (consumo de medicamentos con hormonas para detener el crecimiento de las células cancerosas).
  • Quimioterapia (consumo de medicamentos para eliminar las células cancerosas). En general, no se suele realizar este tratamiento, excepto si el cáncer se encuentra en una fase avanzada con metástasis a distancia.

La cirugía es el tratamiento más común para el cáncer de tiroides.

 

Testimonio de un paciente sometido a la cirugía para la extirpación de tiroides por un tumor maligno

Nódulo maligno en un lóbulo de la tiroides

Preoperatorio
“Al principio decidí realizar una ecografía por mi cuenta y resultó que tenía un nódulo ligeramente calcificado.

Me enviaron al departamento de endocrinología, donde me sometí a la punción aspiración con aguja fina.
Al cabo de un mes, me comunicaron que el nódulo era maligno. Era del tipo T4 y me realizaron una prueba genética para confirmar la malignidad del nódulo. Se trata de una prueba nueva.
Tuve una cita con el endocrinólogo y con el otorrinolaringólogo, puesto que es éste último quien se encarga de las operaciones de tiroides.
De mutuo acuerdo, decidimos extirpar toda la tiroides, aunque también se podía extirpar la mitad.
Si permanece una parte del órgano puede ser difícil de dosificar el Eutirox, porque la parte restante todavía produce hormonas tiroideas, y, además, no se puede realizar el tratamiento con yodo radiactivo.
Asimismo, en caso de nódulos o metástasis en los años sucesivos, habría sido necesaria otra cirugía para eliminar el resto.
Me llamaron y me comunicaron el día de la intervención.
Unos días antes de la cirugía, tuve que ir al hospital para realizar las pruebas preoperatorias, entre las que se incluyen los análisis de sangre.”

Hospitalización y cirugía
“Me hospitalizaron tres noches. Después de la cirugía se deben controlar las dosis de calcio, los tubos para el drenaje tenían que estar limpios.

Hasta que los tubos no estén limpios y los valores de calcio sean normales no te dan de alta.
Entre los riesgos de la cirugía se encuentran los daños en las cuerdas vocales: puede que la voz no sea igual que antes, por lo que hay que ir al logopeda.
Otro posible efecto secundario es el daño a las glándulas paratiroides que están relacionadas con el metabolismo del calcio.
En caso de problemas hay que tomar suplementos de calcio para siempre.
La duración de la cirugía es de 1 hora, pero yo entré en el quirófano a las 7:30 de la mañana y volví a la habitación a las 11:30-12:00.
La cirugía se realiza con anestesia general.

Postoperatorio
Se necesitan varias días para eliminar la anestesia, una vez que te despiertan los efectos de la anestesia se reducen rápidamente.

A pesar de la morfina y de otros analgésicos, la primera noche no pude dormir a causa del dolor.
Tenía dolor en el cuello, donde estaban puestos los tubos para el drenaje, y en la mandíbula debido al dilatador que me pusieron en la boca para respirar.
Me dieron de alta después de 3 noches.
Volví al trabajo al cabo de un mes e iba mejorando de forma gradual.
Hay que encontrar la dosis correcta de Eutirox.

Tratamiento con yodo radiactivo
Después de cuatro meses me recomendaron hacer el tratamiento con yodo radiactivo.

Fui hospitalizada y me dieron un comprimido personalizado en función de varios factores.
Compartía la habitación con otra mujer, pero en completo aislamiento: nadie podía entrar por el riesgo de radiación.
Me comunicaba con las enfermeras a través del teléfono.
Te dan de alta del hospital cuando se elimina el yodo radiactivo por completo, es decir cuando los valores descienden por debajo del nivel de seguridad.
Durante 12 días hay que mantenerse alejado de otras personas, solo se puede estar cerca de los demás por un tiempo muy limitado.
Incluso la ropa se debe lavar por separado y se recomienda el uso de platos de papel para evitar daños a otras personas.
Yo estaba sola en casa, mientras mi marido tuvo que mudarse a casa de su madre.
Obviamente, no iba a trabajar.

 

Tratamiento para cada etapa del cáncer de tiroides

El tratamiento del cáncer de tiroides depende de:

  • Tipo de cáncer
  • Estadio de la enfermedad
  • Edad
  • Salud general del paciente

Cáncer papilar y folicular de tiroides en la primera fase
El tratamiento puede ser:

  1. Cirugía para extraer un lóbulo de la tiroides (lobectomía), seguido de un tratamiento hormonal. El yodo radiactivo también se puede administrar después de la cirugía.
  2. Operación para extirpar la tiroides (tiroidectomía total).
    En algunos casos, es posible operar también a las mujeres embarazadas, pero el cirujano debe realizar anestesia local.

Cáncer papilar y folicular de tiroides en la segunda fase
Los tratamientos posibles son los siguientes:

  1. Cirugía para extraer un lóbulo de la tiroides y los ganglios linfáticos que contienen células cancerosas, seguido de un tratamiento hormonal. Posteriormente, el médico puede prescribir yodo radiactivo, a no ser que se trate de una mujer embarazada, que no puede llevar a cabo este tratamiento.
  2. Cirugía para extirpar la tiroides.

Cáncer papilar de tiroides en la tercera fase
Elección del tratamiento entre las siguientes posibilidades:
Ecografía, ganglios linfáticos, carcinoma, tiroides, metástasis

  1. Cirugía para extirpar por completo la tiroides (tiroidectomía total) y los ganglios linfáticos donde el cáncer se ha extendido.
  2. Tiroidectomía total seguida de radioterapia con yodo radioactivo o radioterapia de haz externo.

Cáncer folicular de tiroides en la tercera etapa
El tratamiento puede ser:

  1. Cirugía para extirpar por completo la tiroides (tiroidectomía total) y los ganglios linfáticos u otros tejidos alrededor de la tiroides en los que el cáncer se ha extendido.
  2. Tiroidectomía total seguida de yodo radioactivo o radioterapia de haz externo.

Cáncer papilar o folicular en la cuarta etapa
El tratamiento puede ser uno de los siguientes:

  1. Yodo radioactivo
  2. Radioterapia externa
  3. Terapia hormonal
  4. Quimioterapia

Carcinoma medular de la tiroides
El tratamiento elegido será probablemente la cirugía para extirpar la tiroides por completo (tiroidectomía total), a menos que se hayan producido metástasis en otras partes del cuerpo.
Si los ganglios linfáticos en el cuello contienen células cancerosas, el cirujano los extirpa (disección de ganglios linfáticos).
Si el cáncer se ha extendido a otras partes del cuerpo, el médico puede prescribir la quimioterapia.
Por lo general, las metástasis se forman en:

  • Huesos
  • Pulmones
  • Hígado

Carcinoma anaplásico de tiroides
El tratamiento puede ser uno de los siguientes:

  1. Cirugía para extraer la tiroides y los tejidos circundantes.
    Como este tipo de cáncer suele invadir muy rápidamente los tejidos circundantes, el médico probablemente tenga que extirpar una parte de la tráquea.
    El médico debe crear una vía respiratoria en la garganta para que el paciente pueda respirar, una operación denominada traqueotomía.traqueotomía, intubación, cáncer de tiroides
  2. La tiroidectomía total se utiliza para reducir los síntomas si la enfermedad permanece en la zona de la tiroides.
  3. Radioterapia de haz externo.
  4. Quimioterapia
  5. Actualmente, hay estudios clínicos en curso sobre los nuevos enfoques para el tratamiento del cáncer de tiroides.

Cáncer de tiroides recurrente
La elección del tratamiento depende de:

  • Tipo del cáncer de tiroides
  • Tipo de tratamiento realizado anteriormente
  • Zona en la que el cáncer vuelve a aparecer

El tratamiento puede ser uno de los siguientes:

  1. Cirugía con o sin yodo radiactivo
  2. Radioterapia de haz externo para aliviar los síntomas provocados por el cáncer
  3. Quimioterapia
  4. Yodo radiactivo
  5. Radioterapia administrada durante la cirugía

 

Pronóstico del paciente con cáncer de tiroides

El carcinoma anaplásico puede provocar la muerte si no se trata a tiempo.
En los demás casos, el pronóstico para el cáncer de tiroides es excelente, ya que la supervivencia a 5 años después del diagnóstico es superior al 90% en caso de cáncer diferenciado.