Esteatosis hepática: diagnóstico y etapas

Diagnóstico de la esteatosis hepática

 

Pruebas diagnósticas instrumentales

esteatosis-hépatica

La hepatomegalia se observa a menudo durante el examen clínico o a través de la ecografía.

Un diagnóstico definitivo solo se puede realizar mediante:

  • Biopsia de hígado
  • Análisis histopatológico

Los investigadores están tratando de encontrar marcadores no invasivos para la esteatosis hepática.
Sin embargo, actualmente no existe un método ampliamente aceptado más allá de la biopsia del hígado.

Análisis de sangre
Ante la sospecha de enfermedad del hígado graso en un paciente, el análisis de sangre mide los niveles de AST, ALT, bilirrubina total y directa, glucosa en ayunas, así como de los lípidos.
Por lo general, se observa un nivel ligeramente elevado de aminotransferasa (ALT o GPT) en sangre.
Por otra parte, la relación de AST a ALT es inferior a 1, pero aumenta a medida que avanza la fibrosis.
Los niveles de enzimas hepáticas son normales en la mayoría de pacientes con esteatosis hepática no alcohólica.

Los niveles de transaminasas (ALT o GPT) normales no excluyen la presencia de la enfermedad en fase avanzada.

La fosfatasa alcalina en la sangre y los niveles de gamma-glutamil transpeptidasa (GGT) pueden ser ligeramente anormales. Teniendo en cuenta que más del 80% de los pacientes con enfermedad de hígado graso no alcohólico presenta algunos componentes del síndrome metabólico, se deben medir los niveles de colesterol y triglicéridos en ayunas, además de la glucosa.
El nivel de las plaquetas, la bilirrubina y la albúmina suelen ser normales si la enfermedad no ha progresado a cirrosis.
Algunos pacientes con enfermedad de esteatohepatitis no alcohólica presentan valores bajos de anticuerpos autoinmunes (por ejemplo, anticuerpos antinucleares) y valores elevados de ferritina. El papel de estos marcadores es aún desconocido.

Diagnóstico por imágenes
Estas técnicas se pueden emplear para determinar la extensión y el curso de la enfermedad. La esteatohepatitis suele estar muy extendida, mientras que la esteatosis puede estar focalizada o extendida.

Ecografía
Esta prueba muestra una imagen clara e hiperecogénica.
La ecografía proporciona un diagnóstico preciso de la esteatosis en fase avanzada, pero no es útil para la esteatosis en fase inicial.

Por otro lado, el TAC puede ser útil para controlar la evolución de la enfermedad.
La resonancia magnética se puede utilizar para evaluar la infiltración grasa, el estadio y el grado de enfermedad hepática u otras enfermedades hepáticas (utilizado con medio de contraste).

 

Etapas de la esteatosis hepática

La esteatosis hepática es muy similar a la afección hepática alcohólica, si bien tiene su origen en factores distintos del alcohol. A continuación, se describen las cuatro fases.

Fase 1: hígado graso simple (esteatosis)
El hígado graso es la etapa 1 de la enfermedad. Esto ocurre cuando el exceso de grasa se acumula en las células del hígado, pero se considera inofensivo.
Generalmente, no presenta síntomas y la mayoría de personas desconoce estar enferma hasta que no recibe el resultado de los análisis de sangre por encima de los valores de referencia.

Fase 2: esteatohepatitis no alcohólica
Solo unas pocas personas con hígado graso simple desarrollan la fase 2 de la enfermedad, denominada esteatohepatitis no alcohólica.
Ésta es una forma más agresiva de la enfermedad en la que se inflama el hígado.
La inflamación es la reacción del cuerpo al daño o lesión, en este caso es una señal de daño en las células del hígado.

Fase 3: fibrosis
Algunas personas con esteatosis hepática desarrollan fibrosis, es decir se forma el tejido cicatricial fibroso alrededor de las células y los vasos sanguíneos.
Este tejido fibroso sustituye una parte del tejido sano del hígado, aunque todavía queda suficiente tejido sano para seguir funcionando normalmente.

Fase 4: cirrosis
Esta etapa es más grave y en ella se desarrollan bandas de tejido cicatricial y nódulos de células hepáticas. El hígado se contrae y se vuelve fibroso.
Este fenómeno se conoce como cirrosis.
La cirrosis se produce al pasar los 50-60 años, tras muchos años de inflamación del hígado.
Las personas con cirrosis hepática provocada por la esteatosis suelen padecer con frecuencia diabetes tipo 2.
Los daños provocados por la cirrosis son permanentes e irreparables.
La cirrosis progresa lentamente, a lo largo de muchos años, y provoca el bloqueo gradual de la función hepática. Este fenómeno se conoce como insuficiencia hepática.

 

Esteatosis hepática: clasificación, causas y síntomas