Hipertensión arterial pulmonar

 

La hipertensión pulmonar ocurre cuando la presión dentro de las arterias (que van desde el corazón hasta los pulmones) es superior a 25mmHg.

Esta enfermedad no implica que la presión sangínea en general sea alta, ya que se trata de dos sistemas distintos.

La hipertensión pulmonar es una enfermedad que aparece cuando las pequeñas arterias de los pulmones y los capilares:

  • Se estrechan,
  • Se obstruyen,
  • Se dañan.

Por lo tanto, la sangre fluye con dificultad a través de los pulmones y aumenta la presión en las arterias pulmonares.

Cuando la presión aumenta, el ventrículo derecho del corazón tiene que trabajar más para bombear la sangre hacia los pulmones.Hipertensión arterial pulmonar Como resultado, el músculo cardíaco se sobrecarga y no consigue bombear la sangre.

La hipertensión pulmonar es una enfermedad grave que empeora progresivamente y en ocasiones es mortal.
Las mujeres que padecen hipertensión pulmonar tienen un alto riesgo de mortalidad durante el embarazo.
El médico debería desaconsejar el embarazo a las mujeres con hipertensión pulmonar:

  • Debido al alto riesgo de mortalidad,
  • Por los riesgos para el niño.

Los valores de referencia (o valores normales) de la tensión arterial pulmonar son 18-25 mmHg, mientras la tensión arterial normal en la aorta es de 80-120 mmHg.

 

Clasificación de la hipertensión arterial pulmonar

  1. Hipertensión aguda provocada por el síndrome de distress respiratorio o por una embolia pulmonar.
  2. Hipertensión crónica, se divide en primitiva y secundaria.
    • La hipertensión primitiva tiene su origen en una anomalía estructural en arterias y venas pulmonares, que ralentizan y obstaculizan el flujo de la sangre.
    • La hipertensión secundaria deriva de enfermedades cardíacas, respiratorias o de la circulación, como por ejemplo la tromboembolia pulmonar.

Grados de hipertensión arterial pulmonar

Los grados de hipertensión pulmonar dependen de los valores de la presión:

  1. Hipertensión pulmonar leve, si los valores de la presión se sitúan entre 25 y 30 mmHg.
  2. Hipertensión pulmonar moderada, si los valores de la presión se sitúan entre 35 y 40 mmHg.
  3. Hipertensión pulmonar grave, si el valor de la presión supera los 45 mmHg.

Tipos de hipertensión pulmonar

La Organización Mundial de la Salud (OMS) divide la hipertensión pulmonar en cinco categorías:

  1. Grupo 1 – hipertensión arterial pulmonar (HAP). Este grupo incluye:
    • HAP con causa desconocida (idiopática), es muy rara
    • HAP familiar o hereditaria
    • HAP persistente en el recién nacido
    • HAP asociada a una enfermedad del tejido conectivo, cardiopatía congénita, enfermedades hepáticas graves, infecciones de VIH o el uso de fármacos adelgazantes.
  2. Grupo 2 – hipertensión pulmonar provocada por enfermedades cardíacas de la parte izquierda del corazón, como:
    • Enfermedades de la aurícula izqueirda o del ventrículo izquierdo: insuficiencia cardíaca
    • Malformaciones de la válvula aórtica o mitral
  3. Grupo 3 – provocado por enfermedades pulmonares que provocan hipoxia (reducción de oxígeno en la sangre), como:
    • BPCO (Bronconeumopatía Crónica Obstructiva),
    • Enfermedades intersticiales pulmonares,
    • Apnea del sueño.
  4. Grupo 4 – relacionado con las embolias pulmonares reiteradas. Los coágulos en las arterias de los pulmones producen algunas sustancias que provocan vasoconstricción.
  5. Grupo 5 – provocado por otras enfermedades, como por ejemplo:
    • Sarcoidosis,
    • Enfermedades raras como linfangioleiomiomatosis (LAM),
    • Fibrosis mediastínica.

Este tipo puede tener su origen en un tumor que aumenta la presión en las arterias pulmonares.

Hipertensión precapilar y postcapilar

  1. La hipertensión pulmonar precapilar se manifiesta en las arteriolas pulmonares y se caracteriza por el aumento de la resistencia al flujo sanguíneo.
  2. La hipertensión pulmonar postcapilar afecta al sistema venoso y al área cardíaca izquierda y puede deberse a un defecto del músculo cardíaco izquierdo o de las válvulas.
    Este trastorno se divide en:

    • Hipertensión pulmonar pasiva si la diferencia de presión entre la arteria pulmonar y la presión en la aurícula izquierda del corazón (gradiente de presión transpulmonar) es inferior a 12 mmHg,
    • Hipertensión pulmonar reactiva (o desproporcionada) si el gradiente es superior a 12 mmHg.

 

Hipertensión arterial pulmonar persistente en bebés y niños

Antes de nacer, los valores de la presión aórtica y pulmonar del feto son idénticos.

Los pulmones del feto no requieren mucha sangre debido a que aún no respira.

A través del cordón umbilical, el feto:

  • Recibe oxígeno,
  • Elimina el dióxido de carbono.

Por esta razón, los vasos sanguíneos del feto son estrechos.

Al nacer, cuando el lactante empieza a respirar, sus pulmones necesitan llevar oxígeno a la sangre.
Esto ocurre si:

  • El líquido que antes se encontraba dentro de los avéolos pulmonares del feto es reemplazado por aire,
  • Las arterias se dilatan permitiendo que la sangre llegue a los pulmones y que se expandan,
  • La presión de las arterias pulmonares disminuye rápidamente más del 50%.

Después de algunas semanas o meses, el niño reduce gradualmente la presión pulmonar al niveles de los adultos. Si esto no ocurre, el niño desarrolla hipertensión arterial pulmonar persistente.

La hipertensión arterial persistente es una enfermedad grave bastante común en los bebés nacidos por parto al término y postérmino. Esta enfermedad está causada por la falata de dilatación de los vasos sanguíneos de los pulmones.
Las consecuencias son:

  • Presión arterial pulmonar elevada (hipertensión pulmonar),
  • Flujo sanguíneo insuficiente hacia los pulmones,
  • Falta de oxígeno en la sangre: la piel se vuelve de color azulada (cianosis).

Algunas causas de la hipertenaión pulmonar persistente son:

  • Sufrimiento fetal durante el parto,
  • Insuficiencia respiratoria, especialmente las enfermedades pulmonares,
  • Medicamentos tomados durante el embarazo (dosis elevadas de aspirina).

Síntomas de la hipertensión pulmonar

En la fase inicial, puede que el paciente no presente síntomas. Al avanzar la enfermedad, los síntomas se manifiestan y empeoran gradualmente.
Entre los síntomas se encuentran:

 

Causas de la hipertensión pulmonar

  • Enfermedades hepáticas. La hipertensión pulmonar puede deberse a cirrosis hepática ya que esta provoca un aumento de la presión en la vena porta (encargada de transportar la sangre desde el tracto gastrointestinal hacia el hígado)
  • Trastornos reumáticos como la esclerodermia, la artritis reumatoide o lupus eritematoso sistémico.
  • Enfermedades pulmonares como tumor de pulmón, enfisema, fibrosis pulmonar y bronconeumopatía crónica obstructiva (BPCO).
  • Enfermedades cardíacas como por ejemplo trastornos de la válvula aórtica, insuficiencia cardíaca izquierda, insuficiencia cardíaca congestiva, problemas de la válvula mitral y enfermedades cardíacas congénitas.
  • Enfermedad tromboembólica crónica. Un coágulo de sangre en una gran arteria pulmonar puede dar lugar a hipertensión pulmonar.
  • Falta de oxígeno, como por ejemplo vivir en alta montaña, apnea del sueño.
  • Predisposición genética. La hipertensión pulmonar es hereditaria en algunos casos.
  • Infección de VIH.
  • Uso de drogas (cocaína, metanfetamina).
  • Medicamentos que reducen el apetito (fenfluramina, dexfenfluramina).
  • Si no se identifica ninguna de estas causas, la enfermedad se denomina hipertensión arterial pulmonar idiopática. Este tipo es más grave porque tiene una mortalidad mayor.

Diagnóstico de la hipertensión pulmonar

Durante la visita, el médico realiza el examen físico:

  • Auscultación para identificar ruidos cardíacos anómalos, como por ejemplo un ruido fuerte de la válvula pulmonar.
  • Examen de la vena yugular en el cuello para detectar si está hichada, ya que esto indica problemas cardíacos (como por ejemplo, insuficiencia cardíaca) y pulmonares (BPCO).
  • Control de abdomen, piernas y tobillos para verificar la presencia de retención de líquidos.
  • Análisis del lecho ungueal.

Exámenes para diagnosticar la hipertensión pulmonar

  • Electrocardiograma (ECG): registra la actividad eléctrica del corazón y puede detectar anomalías en el ritmo cardíaco.
  • Ecocardiograma Doppler (o ecocardiografía) que emplea ondas sonoras para mostrar las imágenes de la funcionalidad del ventrículo derecho, para medir el flujo sanguíneo que pasa a través de las válvulas del corazón y para calcular la presión sistólica de la arteria pulmonar.
  • Cateterismo cardíaco derecho: esta prueba permite medir la presión arteriosa (en el interior de las arterias pulmonares y la del lado izquierdo del corazón) y detecta eventuales gastos cardíacos entre los lados derecho e izquierdo.

hipertensión, pulmón, pulmonarOtras pruebas que el médico prescribe son:

Exámenes de laboratorio

  1. Análisis de sangre para evaluar las funcionalidades hepática y renal.
  2. Análisis de los anticuerpos en la sangre, por ejemplo ANA o VSG para las enfermedades atutoinmunes.
  3. VIH: una prueba para el virus de inmunodeficiencia humana.
  4. Gasometría arterial (GA) que determina el nivel de oxígeno en la sangre arterial.
  5. Hemograma CSC (Conteo Sanguíneo Completo): prueba para detectar anemia, hemoglobina alta e infecciones.
  6. Péptido natriurético cerebral o tipo B (BNP) que indica insuficiencia cardíaca.

Pruebas de esfuerzo

  1. Prueba de la marcha de 6 minutos, que sirve para determinar el nivel de resistencia al esfuerzo físico y el nivel de saturación del oxígeno en la sangre durante la marcha.

Pruebas de función respiratoria

  1. Espirometría y otras pruebas de funcionalidad respiratoria para evaluar otras enfermedades como bronconeumopatía obstructiva crónica, fibrosis pulmonar idiopática, etc.
  2. Polisomnografía y oximetría, pruebas empleadas para el estudio del sueño.

Exámenes de radiología

  1. La radiografía de tórax (Rx) muestra si el ventrículo derecho y las arterias pulmonares están dilatadas.
  2. Cintigrafía pulmonar: para detectar posibles obstrucciones en las arterias del pulmóm.
  3. TAC de tórax: sirve para buscar coágulos de sangre y otras enfermedades pulmonares que pueden contribuir o empeorar la hipertensión pulmonar.

Tratamiento para la hipertensión pulmonar

El tratamiento depende de la persona y de las enfermedades subyacentes, pero generalmente incluye:

  1. Administración de fármacos
  2. Modificaciones en el estilo de vida y en la alimentación
  3. Intervención quirúrgica

pulmón, arterias, venas
El tratamiento depende de la gravedad de la hipertensión pulmonar y de la tolerancia del paciente a los medicamentos.

El tratamiento habitual para los pacientes con hipertensión pulmonar incluye:

  • Oxigenoterapia, recuperación de la saturación del oxígeno en la sangre.
  • Anticoagulantes o fluidificantes de la sangre, como la warfarina sódica (Aldocumar), que impide la formación de coágulos de sangre.
  • Diuréticos como fuorosemida (Seguril) y espironolactona (Aldactone), que eliminan el exceso de líquido en los tejidos, reducen la hinchazón y facilitan la respiración.
  • Potasio (por ejemplo, Boi-K), reintegra el potasio que se pierde como consecuencia de la mayor diuresis debida a los diuréticos.

Dependiendo de la gravedad de la hipertensión, los médicos pueden recetar otros medicamentos, entre los cuales se encuentran:

  • Vasodilatadores antagonistas del calcio, como el nifedipino (Adalat), el diltiazem y el óxido nítrico que reducen la tensión pulmonar arterial y pueden mejorar la fuerza de contracción del ventrículo derecho del corazón.
  • Los medicamentos contra la hipertensión pulmonar, como:
    • Antagonistas de los receptores de endotelina como el Bosentán (Tacleer), permiten bloquear la acción de la endotelina, una sustancia que provoca vasoconstricción a nivel pulmonar.
    • Prostanoides: El epoprostenol (Floran) dilata las arterias pulmonares y ayuda a evitar la formación de coágulos de sangre.
    • Inhibidores de la fosdodiesterasa-5:El sildenafilo (Revatio) relaja las células musculares lisas de los pulmones y provoca la dilatación de las arterias pulmonares.

 Tratamiento para los recién nacidos con hipertensión pulmonar

  • Suministro de ox¡geno, para dilatar las arterias pulmonares;
  • Ventilación, para facilitar la expansión de los pulmones;
  • Oxigenación por membrana extracorpórea (OMEC), en los reciñen nacidos que no responden al tratamiento inicial.

Intervención quirúrgica para la hipertensión arterial pulmonar

  • Tromboendarterectomía pulmonar: si existe un coagulo de grandes dimensiones en la arteria pulmonar, se puede extirpar quirúrgicamente para mejorar la funcionalidad del pulmón y del flujo sanguíneo.
  • Trasplante de pulmón: en la actualidad, ésta es la única cura para la hipertensión pulmonar primaria. El trasplante se efectúa en caso de hipertensión pulmonar avanzada que no responde a los medicamentos.
    El lado derecho del corazón suele volver a la normalidad después de la intervención.
  • Trasplante de corazón/pulmón: este tipo de trasplante doble es muy raro, pero es necesario en pacientes que padecen insuficiencia pulmonar y cardíaca izquierda.

 

Remedios naturales para la hipertensión arterial pulmonar

Dieta y alimentación

Loe médicos recomiendan:

  • Dieta con bajo contenido de sal (sodio),
  • Evitar las bebidas alcohólicas,
  • Comer de manera lenta.

Cambios en estilo de vida

Los médicos recomiendan:

  • Realizar actividades físicas ligeras,
  • Mantener el peso corporal bajo control,
  • No fumar, debido a que esto provoca el estrechamiento de los vasos sanguíneos,
  • Evitar ir a la montaña ya que en las alturas el oxígeno es escaso, especialmente sobre los 2500 metros de altura.

¿Cuánto se vive? Pronóstico para la hipertensión arterial pulmonar

La esperanza de vida en caso de hipertensión pulmonar depende de la causa. Algunas de las enfermedades que provocan hipertensión pulmonar pueden mejorar con el tiempo y el tratamiento.
La hipertensión arterial pulmonar idiopática es una enfermedad progresiva muy grave y, de hecho, la supervivencia a 5 años es del 40%.

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Hipertensión arterial pulmonar ultima modifica: 2016-07-29T07:25:40+00:00 da Fisioterapia Rubiera