Metástasis hepática: diagnóstico, tratamiento y pronóstico

Diagnóstico de metástasis hepática

lesiones-del-higado Las pruebas para diagnosticar las metástasis del hígado son los siguientes:

  • TAC o RMN (Resonancia magnética).
  • Pruebas de función hepática: bilirrubina directa e indirecta, enzimas (alanina aminotransferasa, aspartato aminotransferasa, fosfatasa alcalina, gamma-glutamil transpeptidasa, lactato deshidrogenasa), proteínas plasmáticas (albúmina y globulina).
  • Ecografía de hígado.
  • Biopsia hepática.

 

Tratamiento para la metástasis hepática

Quimioterapia
La quimioterapia es un tratamiento a base de fármacos contra el cáncer que circulan por todo el organismo y destruyen las células cancerosas. La quimioterapia puede ayudar a reducir la metástasis hepática y sus síntomas.
Se trata de la primera elección para el tratamiento del cáncer avanzado.

La quimioterapia se utiliza para las metástasis hepáticas si:

  • El cáncer primario puede responder favorablemente al tratamiento (por ejemplo, cáncer de mama y cáncer colorrectal)
  • No es posible extraer todas las metástasis hepáticas mediante cirugía
  • Hay numerosas metástasis en el hígado
  • La persona no puede someterse a una intervención
  • El cáncer se ha diseminado a otros órganos además del hígado

Radioterapia
La radioterapia utiliza rayos de alta energía para destruir las células cancerosas.
La radioterapia no se emplea con frecuencia para tratar las metástasis hepáticas, porque el tejido sano del hígado no tolera las radiaciones.
Para las metástasis hepáticas se utilizan radiaciónes del tipo haz externo. La radioterapia se utiliza principalmente para:

  • Mantener bajo control el crecimiento de metástasis hepáticas
  • Aliviar síntomas como el dolor para mejorar la calidad de vida del paciente

Ablación por radiofrecuencia
La ablación por radiofrecuencia utiliza una corriente eléctrica de alta frecuencia para destruir las células cancerosas. La ablación se puede efectuar para controlar las metástasis hepáticas inoperables.
Por lo general, solo se utiliza para tumores pequeños (menores de 5 cm).
En algunas ocasiones, la ablación por radiofrecuencia se efectúa junto con la cirugía.

El procedimiento:

  • Implica el paso de una corriente eléctrica en la metástasis hepática a través de una sonda delgada que se introduce a través de la piel y puede ser guiada por una ecografía o un TAC.
  • La sonda se inserta en el hígado y varias agujas muy finas penetran en la masa tumoral.
  • Las agujas están conectadas a dos electrodos que transmiten la corriente eléctrica para calentar el tejido tumoral y destruir las células.

Una célula puede soportar temperaturas superiores a 43-44ºC durante 20-25 minutos. Después de dicho período se produce la necrosis.
La ablación puede llevarse a cabo también mediante ondas láser o microondas.

Criocirugía
La criocirugía destruye las células o el tejido tumoral mediante congelación.
La criocirugía se puede utilizar en caso de:

  • Metástasis hepáticas que no se pueden extirpar quirúrgicamente
  • Metástasis múltiples
  • Metástasis en ambos lóbulos del hígado

La criocirugía aplica gases líquidos o extremadamente fríos en contacto con los tejidos del hígado a través de una sonda metálica especial.

Ablación mediante alcohol etílico
La ablación mediante alcohol etílico es un procedimiento en el que se inyecta el etanol directamente en el tumor hepático a través de la piel (inyección percutánea). metastasi-del-higado

El alcohol mata las células cancerosas y provoca la reducción del tumor.

Quimioembolización
La quimioembolización se realiza mediante la inyección de un fármaco de quimioterapia en una arteria.
A menudo, el fármaco se mezcla con un líquido aceitoso (por ejemplo, lipiodol) o Gelfoam (esponja de gelatina absorbible o polvo empleado para controlar el sangrado).
Se introduce un catéter en una arteria grande en el brazo o la pierna.
El catéter se introduce en la arteria principal que lleva la sangre al hígado (arteria hepática).
La mezcla se inyecta a través del carácter y se detiene la mayor parte del flujo sanguíneo al hígado.
De esta manera, se priva al tumor del oxígeno y los nutrientes necesarios para crecer.

La cirugía para extirpar el tumor se puede efectuar de forma tradicional y abierta o como operación laparoscópica miniinvasiva.

 

Dieta y alimentación para las metástasis hepáticas

Entre los tratamientos alternativos, la alimentación puede ayudar a prevenir el crecimiento y la reaparición del cáncer.
Asimismo, es importante comer bastante, puesto que la enfermedad provoca una pérdida de peso debido al incremento en el consumo de calorías de las células cancerosas.
Las directrices para la dieta contra el cáncer se basan en el consumo de ciertos tipos de alimentos:

  • Frutas y verduras
  • Legumbres
  • Nueces, frutos secos y semillas

Se debe evitar el consumo de:

  • Carne (especialmente roja)
  • Bebidas azucaradas
  • Dulces, con alto contenido en azúcar

Según la experiencia profesional, entre las dietas más eficaces se encuentran la alimentación natural del higienismo de Shelton-Lezaeta y la dieta del grupo sanguíneo del Dr. D’Adamo.
Ambas dietas recomiendan evitar el consumo de:

  • Leche y productos lácteos
  • Cereales, especialmente los que tienen gluten, ya que, según la dieta del grupo sanguíneo, son responsables de muchas enfermedades.

Existen diferencias muy marcadas entre estos dos tipos de alimentación: Shelton y Lezaeta recomiendan una dieta baja en proteínas, pero rica en:

  • Frutas y verduras de temporada
  • Legumbres
  • Frutos secos

Asimismo, el ayuno realizado en clínicas especializadas podría curar un cáncer si no se encuentra en una fase muy avanzada.

D’Adamo recomienda una dieta rica en proteínas:

  • Pescado
  • Carne
  • Huevos
  • Legumbres

En función del grupo sanguíneo, hay algunos alimentos permitidos y otros que se deben evitar, si bien la causa principal de los problemas del hígado son:

  • Cereales
  • Dulces
  • Productos lácteos

 

Pronóstico y esperanza de vida

Las expectativas dependen de la posición original del cáncer y su difusión al hígado u otros órganos.
Rara vez se realiza una cirugía para extirpar el cáncer de hígado.
Generalmente, la operación solo está indicada para pacientes con ciertos tipos de cáncer (por ejemplo, cáncer de intestino grueso y recto) y cuando el número de tumores en el hígado es limitado.
En la mayoría de los casos, el cáncer que se ha diseminado al hígado es incurable, porque se encuentra en fase terminal.
Generalmente, los pacientes con metástasis hepáticas mueren de este cáncer.
Sin embargo, el tratamiento puede ayudar a reducir los tumores, mejorar la expectativa de vida y aliviar los síntomas.

 

¿Cuánto se puede vivir con las metástasis hepáticas? Pronóstico de supervivencia

El pronóstico de supevivencia para los pacientes con metástasis hepáticas desde la aparición de los síntomas es de unos 18 meses para una metástasis solitaria y de solo 3 meses si el hígado está muy afectado.
Se han registrados casos de pacientes con metástasis hepáticas histológicamente probadas que viven más de 5 años (el pronóstico de un cáncer puede ser de 10-15 años).

El promedio de supervivencia para las personas que padecen cáncer pulmonar de células no pequeñas en la cuarta etapa (metastásico) es de unos 8 meses, aunque se han señalado algunos casos de supervivencia a largo plazo en pacientes con cáncer de pulmón y metástasis hepáticas.
El tiempo medio de supervivencia para las personas con metástasis del cáncer de pulmón de células pequeñas es de 2-4 meses sin tratamiento y de 6-12 meses con tratamiento.

Existe la posibilidad de que mejore la esperanza de vida con un trasplante de hígado y la supervivencia aumente a 5 años en el 75% de los pacientes.
Sin embargo, el cáncer hepático debe diagnosticarse en una etapa temprana.
El trasplante de hígado también es una opción cuando una persona recibe el diagnostico precoz de cáncer y metástasis de hígado.
Si el cáncer es secundario, antes o después las células cancerosas atacan al nuevo hígado trasplantado.
Las tasas de supervivencia son bajas, incluso con un trasplante. La resección quirúrgica puede mejorar las posibilidades de supervivencia, aunque esta opción solo está indicada cuando los tumores afectan únicamente al foco tumoral o la zona del hígado.

Sin embargo, en casos en los que la intervención es posible, la esperanza de vida aumenta considerablemente.
Existe un 75% de probabilidades de que la persona sobreviva un año más, un 50% de que resista otros 3 años y un 30% al menos 5 años.
Además, con tratamientos tales como la quimioterapia y el trasplante de hígado, se puede conseguir un aumento de la tasa de supervivencia.
Existe un 15% de posibilidades de que gracias a la quimioterapia, la esperanza de vida aumente de un año y el 3% de 3 años.

 

Metástasis en el hígado: evolución y síntomas